El 31 de octubre de 2003, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, que entró en vigor en diciembre de 2005, y pidió al Secretario General que designara a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) como la secretaría para la Conferencia de los Estados Partes de la Convención.

Argentina viene sufriendo, desde tiempo inmemorial, de la corrupción pública y privada. La publica es la corrupción de los funcionarios, generalmente propuesta por privados para mejorar sus negocios o evitar las consecuencias de actos penados por ley.

La privada es la realizada por los empresarios o particulares para tentar o forzar al funcionario para lograr alguna ventaja.

Miramos a Cristina Kirchner en el caso de los cuadernos, y la obra pública en su gobierno. Miramos a los Milei en el caso $LIBRA, la coima del 3% de Karina o la compra de aviones F-16, etc.

Por supuesto que esto es condenable y trae aparejado que en la década ganada de CFK haya aumentado la pobreza, hoy los discapacitados no tengan solución a sus problemas, los jubilados desesperen por un medicamento o tan siquiera alimentarse, las fábricas cierren, etc.

Sin embargo, cuando se ofrece una moneda al policía o agente de tránsito por una violación, cuando se negocie una multa por carecer de habilitación municipal, en fin cuando nos comportamos como delincuentes para lograr una mejora o evitar una carga económica, también nos constituimos en perfectos CORRUPTOS.

Para crear conciencia contra esta lacra y difundir el valioso papel de la Convención a la hora de luchar contra ella y prevenirla, la Asamblea también designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción.

En este día desde Prensa Regional abogamos para que Nunca Más sujetos como Cristina Kirchner, Luis “Toto” Caputo, Daniel Scioli, Mauricio Macri , Sergio Massa, Amado Boudou, Edgardo Kueider, Julio López, Etc., Etc., Etc., accedan a lugares de poder político o social como para entorpecer la vida de los argentinos con sus tristes almas corruptas.