La cultura, especie devaluada por los libertarios, sirve, entre otras cosas para unir voluntades detrás de objetivos como la solidaridad ante la crisis que vive la Argentina.

Mientras desde algunos lugares le restan importancia a la educación pública, todos sabemos que es ella, la educación, la que permite a los pueblos superar sus problemas. La ciencia y la tecnología aportan soluciones que solo pueden alcanzarse con humanos capacitados.

Cuando los actores de la cultura aportan su arte para alcanzar ese nivel necesario en la educación los resultados son óptimos.


El sábado 8 de marzo, la PEÑA DE RAICES pudo aunar ambos objetivos, el desarrollo cultural y la solidaridad educativa. Una fiesta popular con el aporte de útiles escolares.

Eso no acaba allí, también se recogieron elementos como ropa y alimentos para enviar a nuestros hermanos en Bahía Blanca que sufrieron el embate de la naturaleza. El cambio climático, negado por los que tampoco privilegian la educación, se hizo sentir sobre la humanidad y las cosas de los habitantes bahienses.


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