Hace miles de años, en aquellas Grecia de los mitos y las leyendas, un hombre con aguda inteligencia descubrió falsarios y corruptos. Sócrates con su método de alumbramiento escarbó en los cerebros de sus contemporáneos para llegar a verdades ocultas por los “sofos” que usaban las apariencias para tapar la corrupción de esa época.

René Lavand “no se puede hacer más lento”

Un estadista del siglo XX afirmó que “un hombre armado de una sólida verdad puede desafiar las mudanzas de los tiempos”. El “pan y circo” romano lo ocupan, ahora, los medios de comunicación masiva que envuelve en brumas los cerebros distraídos para evitar que las verdades estallen en la cara de los “sofos” actuales.

Como decía René Lavand “no se puede hacer más lento”, el engaño que reemplaza a la magia de los magos legendarios, opera desde pantallas que brindan imágenes que nunca se alcanzan pero que determinan hasta la muerte del distraido.

Lo político, odiado, permite su contracara, el outsider que resulta más delincuente que el político delincuente. La falsa imagen de que el rico no necesita robar, es perversa porque desarma la atención de la víctima. El rico roba porque puede robar impunemente.

Desde los versos del Martín Fierro esta resulta una verdad de Perogrullo. Hacete amigo del juez, no le des que quejarse…

Los programas de TV muestran el respeto reverencial del periodista frente a quien le da de comer.

El hábito de la pregunta esgrimido por Sócrates se fue perdiendo en este periodismo adocenado que busca la pauta, no la verdad. Los programas de TV muestran el respeto reverencial del periodista frente a quien le da de comer, lo malévolo consiste es que te lo vende como la verdad revelada y no como maniobra manipuladora.

En este clima el pedófilo muestra preocupación por los derechos de los niños, el narco contribuye a la salud mental de la población con subsidios non santos, el político promete puentes en lugares sin ríos.

Cada año disminuyen los votantes. Para qué votar si son todos iguales. El derecho a votar se diluye en el disconformismo mostrado en las redes sociales de internet. El Mundo Feliz de Aldous Huxley ingiriendo “soma” para no ver la cruel realidad, pero al final la realidad se impone.

Una juventud (¿?), que se divide en apáticos y propositivos, sin líderes que conduzcan hacia algún lugar que no sea el abismo. El “soma” el narcótico que disimula los fracasos es el fracaso.

Tal vez, la bruma se despeje y algún rayo de luz asome por encima de lo podrido. Pero que puedo decir que ya no haya dicho Sócrates.