Somos lo que somos. Nos diferenciamos porque está determinada esa diferencia. Pero uno del otro somos 99% iguales. Por eso un feto humano desde su concepción no tiene más que ser humano. Esta y otras expresiones similares se las debemos al famoso ADN.

¿QUÉ ES EL ADN?
El ácido desoxirribonucleico (ADN) es “una molécula del interior de las células que contiene la “información genética” responsable del desarrollo y el funcionamiento de un organismo”, define el Instituto Nacional de Cáncer (NIC, por sus siglas en inglés) dependiente del gobierno de Estados Unidos.
El ADN es el medio de transmisión de la información genética de una generación a la siguiente.

Y si seguimos profundizando nos informamos que el “gen” es la unidad física y funcional básica de la herencia. Los genes están formados por ADN. Algunos genes actúan como instrucciones para producir moléculas llamadas proteínas.
El 25 de abril de 1953, un artículo publicado en la revista Nature marcó un hito para la comunidad científica. El biólogo estadounidense James Watson y el físico británico Francis Crick explicaron allí que el ADN tenía una estructura tridimensional de doble hélice, señala un artículo del sitio web del Instituto Leloir, una fundación creada en Argentina en 1947 que se dedica a la investigación y a la formación de jóvenes científicos.

Como explica un artículo de National Geographic US titulado El ADN, explicado, el 99 % de las bases del ADN humano son exactamente iguales en todas las personas. «El 1 % restante es responsable de innumerables características (como el color de los ojos, el tono de la piel y la forma del cuerpo) que hacen que cada persona sea única».
La ciencia de este modo, responde a quienes pretenden desde el oscurantismo racial o religioso diferenciar al hombre del hombre para acomodarlo a teorías que ya, a todas luces, no corresponden tener en cuenta en esta tercera década del siglo XXI.


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