
Los argentinos tenemos una larga tradición de aplaudir al “bandido” que se instala como popular. Mate Cocido, Bairoleto, entre otros hasta llegar al Santo de los bandidos, adorado por multitudes, el Gauchito Gil. Tal Vez en épocas de psico-técnicos debamos analizar esa manía de celebrar al “pillo” por encima de todo.

Porque no cabe duda de que Sergio Massa es un pillo, un “vivo” que puede pasar por el agua sin mojarse. Y lo demostró sin tapujos en un debate que taponó verdades y propuestas en un simple juego, todo se redujo a “Un sí o un no”.
A lo largo de los seis títulos temáticos cuesta encontrar pasajes donde Javier Milei estuviera cómodo respondiendo a un Sergio Massa que la jugó de “examinador” de presidentes.
Y cada respuesta del libertario abría el abanico de planteos que el “pillo” usaba para golpear por debajo del cinturón o en pleno rostro, según conviniera. Como en el circo romano gana el más hábil. No se trata de moral, no hay moral en un debate.
La imagen es lo que juega, la soltura, el desparpajo y la mirada de póker. Desafiante el designado por Cristina Kirchner le dijo a su apichonado contrincante “esto es entre vos y yo”, como en el barrio cuando el matón de la esquina sorprende al atildado “nene de mamá”.

Extraordinaria foto entrega el debate en el momento que Massa se restriega las manos después de acosar a un Milei un tanto aturdido por la andanada que seguramente no esperaba. Pregunta, ¿quién preparó al libertario? Habría que ponerle una marca en la frente para que no juegue nunca más.
Nitid (*), consultora de referencia en España, especializada en Asuntos Públicos, elaboró un documento con «los 10 consejos que debe seguir un político para ganar un debate en televisión, aplicables desde el ámbito local al presidencial«, cuesta creer que desde LLA no se haya prestado atención a nada de eso.
Otro pasaje que contradice la preparación comunicacional del equipo de Milei es el golpe al mentón que dejó maltrecho a Milei cuando surge el tema “GDE”. Una gruesa gota que colmó el vaso, ya teníamos “la pasantía”, las “propiedades en EEUU”, las contradicciones de las declaraciones “por sí o por no” y todas las vacilaciones de quién no maneja la oratoria y menos las pillerías de un debate.
La esperanza está en el hecho que la gente, el votante, tiene varios días para conocer las propuestas reales de uno y otro, analizar la real situación de esta Argentina doliente y apostar por la continuidad de los “pillos”, de los Insaurralde, de los “chocolate”, de “bolsos en los conventos”, de “obras públicas con retorno”, o crear una alternativa que nos permita respirar aire nuevo.
(*) NITID Consultora: https://nitid.com/#


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