Durante la producción primaria, la leche puede contaminarse con microorganismos procedentes de los animales o del medio ambiente y, por ello, puede contener bacterias patógenas como Salmonella, Escherichia coli, Listeria, Campylobacter, Mycobacterium tuberculosis y Brucella abortus, entre otros contaminantes biológicos. Los tratamientos térmicos que deben aplicarse a la leche tienen por objeto eliminar los potenciales microorganismos patógenos que pueda contener y que comprometen la inocuidad del alimento.

La pasteurización es un proceso que mata las bacterias dañinas al calentar la leche a una temperatura específica durante un período determinado. Algunas personas continúan creyendo que la pasteurización daña la leche y que la leche pura es una alternativa segura y más saludable.

Los microorganismos mencionados son causa de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) para quienes consuman tanto leche cruda como alimentos elaborados a partir de ella, y son especialmente riesgosos para personas con sistema inmunitario débil, lactantes y niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.

Debe destacarse que el Código Alimentario Argentino (CAA), norma fundamental en materia de alimentos, define y establece los requisitos que deben cumplir los productos lácteos.

En Buenos Aires por la Ley 7265 se declara obligatoria la pasteurización de la leche para consumo en el territorio de la Provincia de Buenos Aires.