EL 30 DE MAYO DE 1959 – MUERE EL ESCRITOR Y ENSAYISTA RAÚL SCALABRINI ORTIZ, AUTOR DE “EL HOMBRE QUE ESTÁ SOLO Y ESPERA” (1931 – RADIOGRAFÍA PORTEÑA DEL HOMBRE DE CORRIENTES Y ESMERALDA) Y DE OTRAS OBRAS, COMO “POLÍTICA BRITÁNICA EN EL RÍO DE LA PLATA” E “HISTORIA DE LOS FERROCARRILES ARGENTINOS”. FUE UN ENCENDIDO DEFENSOR DE LA SOBERANÍA ARGENTINA.

Nació en la ciudad de Corrientes el 14 de febrero de 1898.

Fundó la revista “Señales” en la que publicaba sus estudios sobre economía y también integró el grupo inicial de FORJA.

Fundó la revista “Señales” en la que publicaba sus estudios sobre economía y también integró el grupo inicial de FORJA.

Scalabrini se pregunta en primer lugar ¿Cómo es posible que en un país como la Argentina, productor de carnes y cereales, haya hambre?. De allí pasa a inventariar nuestras riquezas (ferrocarriles, frigoríficos, puertos, etc.) estudiando en cada caso quién es el propietario de los mismos y así llega a la conclusión de que los argentinos nada poseen, mientras el imperialismo inglés se lleva nuestras riquezas a precios bajísimos y nos vende sus productos encarecidos, mientras los ingleses nos succionan a través de seguros, fletes, dividendos, jugosa renta producto de su dominio sobre los resortes vitales de nuestra economía.

Cuando se desencadena la Segunda Guerra Mundial y ante la presión aliadófila para que la Argentina envíe tropas al frente, Scalabrini Ortiz vuelve a hacer punta contra el imperialismo, publicando el diario «Reconquista». Desde allí defiende la neutralidad y lanza esta consigna: «No osdejéis arrastrar a la catástrofe. Si os empujan, subleváos. Muramos por la libertad de la Patria y no al servicio de los patrones extranjeros». Así convoca a la Segunda Independencia.

NOTA DE LA REDACCION: instamos a leer o a releer a los pensadores argentinos de una Argentina negada por la historiografía “dependiente” de los centros de formación de un occidente que sobrevive gracias al padecimiento de los pueblos que no han logrado, aún, la independencia mental de las ideas del siglo XIX. Que liberales y marxistas se hagan cargo del daño que han producido.