El 17 de noviembre de 1972, Juan Domingo Perón regresa al país tras 17 años de exilio. En recuerdo de este episodio los peronistas celebran en esta fecha el día de la militancia.

El 19 de septiembre de 1955, Juan Domingo Perón se fue al exilio a bordo de la cañonera Paraguay. Si bien estaba por cumplir una década como presidente y contaba con el apoyo total de la clase obrera, decidió ceder ante la embestida de la autodenominada Revolución Libertadora, con el fin de evitar una guerra civil.
Con la alternancia entre gobiernos democráticos y dictatoriales que asumieron el control del país desde 1955 en adelante, el peronismo fue proscripto y de tal modo no pudo participar en los diferentes comicios que hubo mientras el líder del movimiento se mantuvo en el exilio.

Pero la prohibición cedió por la orden del presidente de facto, Alejandro Lanusse, quien en 1972 le dio luz verde al retorno del líder popular: «No voy a admitir que corran más a ningún argentino diciendo que Perón no viene porque no puede. Permitiré que digan: porque no quiere; pero en mi fuero íntimo diré: porque no le da el cuero para venir», dijo Lanusse.
El 15 de agosto, desde Madrid, el delegado personal de Perón, Héctor Cámpora, anunció que Perón iba a regresar a la Argentina antes de fin de año.

Días después, desde Roma, el fundador del movimiento político enviaba un mensaje dirigido al pueblo peronista: «Como en los viejos tiempos, quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora, que dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra».
El 17 de noviembre, en la que es considerada una de las movilizaciones más grandes de la historia argentina, una marea humana se movilizó para recibir a su líder. Bajo la lluvia, se lanzó a las calles para intentar llegar a Ezeiza. Treinta y cinco mil soldados del ejército, apoyados por la policía, cercaron el aeropuerto e hicieron imposible la llegada de los militantes.

Permaneció en Buenos Aires solo 29 días y volvió a irse a España, de donde retornó definitivamente el 20 de junio de 1973: esa jornada se la conoció como la Masacre de Ezeiza, por los enfrentamientos armados que hubo en las adyacencias del aeropuerto entre grupos armados de raíz peronista y cuyo número de víctimas fatales es todavía un misterio.

El retorno definitivo de Perón, en aquel día trágico, se produjo de la mano del presidente justicialista electo Héctor Cámpora, quien luego renunció a su cargo para llamar a elecciones y permitirle al líder del movimiento acceder a su tercera y última Presidencia.
Juan Domingo Perón ganó los comicios con su esposa, María Estela Martínez, como compañera de fórmula. Gobernó hasta su muerte, el 1º de julio de 1974. La continuidad democrática tuvo un rápido desenlace: el 24 de marzo de 1976, los militares volvían a tomar el poder con el que es el último golpe de Estado que vivió la Argentina.


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