El 18 de noviembre de 1837 apareció en Buenos Aires el primer número de la revista La Moda, la publicación pionera en analizar los estilos porteños, cuya portada proclamó: «Gacetín semanal de música de poesía, de literatura, de costumbres».

En esta aventura periodística, además de Alberdi, participaron Juan María Gutiérrez, Vicente Fidel López, Demetrio Peña, Rafael J. Corvalán, Jacinto Peña, Carlos Tejedor, Carlos Eguía, José Barros y Nicanor Albarellos. Nos sorprende no encontrar el nombre de Esteban Echeverría. Es probable que, para él, la frívola – aparentemente frívola- revista, no merecía su adhesión, aunque también es posible que el encabezamiento “¡ Viva la Federación!”, no colmara su ideario político. Tampoco intervino Marcos Sastre. Algún estudioso ha calificado a los redactores como “muchachos reformistas y regeneradores”.

La Moda no utiliza en un discurso “frívolo” como medio de ocultar una postura política furtiva sino que la misma discursividad sobre la moda y las costumbres tiene connotaciones sociopolíticas. A partir de sugerencias de vestido, peinado, decoración de interiores y etiqueta tanto en el teatro como en el hogar, Alberdi y los otros redactores están ensayando una normativización del comportamiento de sus lectoras y lectores. Existe una hipótesis velada operando por debajo de todos los textos del semanario, y esta es que el consumo de objetos y prácticas importadas de paises más “avanzados” en el proceso de instauración de la “civilización” redundará en ciudadanos más “civilizados” habitando la ciudad de Buenos Aires. Particularmente de cuidado para Alberdi es la correcta difusión de la idea de una división entre los ámbitos público y privado en la sociedad, que operan con lógicas diferenciadas.