El 24 de febrero de 1946 se llevaron adelante los comicios, en donde casi 3 millones de hombres argentinos estaban habilitados para votar. Esa noche, el candidato a presidente por el Partido Laborista aprovechó para agradecer una vez más a sus votantes por el compromiso.

Esas elecciones marcaron la irrupción del peronismo en la vida política argentina como uno de los fenómenos culturales más complejos y permaneciendo en adelante como una de las principales fuerzas electorales del país (aún en la actualidad). También fue la primera derrota de la Unión Cívica Radical en una elección limpia.

Juan Domingo Perón realiza la campaña electoral, junto a Evita, luego de una serie de acontecimientos que jalonaron el arribo a la presidencia y contra el aparato de los sectores conservadores y tradicionales que incluso tenían el apoyo de la embajada de EEUU. El pueblo estableció la consigna “Braden o Perón” cuando el representante norteamericano Spruille Braden jugó en la política local en contra de Perón y sus promesas de campaña.

Decía Perón entonces : “En la mente de quienes concibieron y gestaron la Revolución del 4 de Junio estaba fija la idea de la redención social de nuestra Patria. Este movimiento inicial no fue una «militarada» más, no fue un golpe «cuartelero» más, como algunos se complacen en repetir; fue una chispa que el 17 de octubre encendió la hoguera en la que han de crepitar hasta consumirse los restos del feudalismo que aún asoma por tierra americana.”