
Al ajuste más grande de la historia, realizado por un gobierno liberal, hay que agregar la pobreza más grande de todos los indicadores de la historia argentina.
El INDEC publicó el dato de pobreza del primer semestre del 2024, que alcanzó al 52,9% de los argentinos. En tanto, un 18,1% quedó bajo la línea de indigencia.
Los números oficiales son concluyentes, en diciembre 2023 el dato de la pobreza era 41,7% . De esta manera,24,9 millones de personas son pobres en Argentina.
Sin perjuicio de repetir otras cifras por edad, por región, etc., la campaña de Milei 2023 estribó en la idea de acabar con el flagelo massista que puso a la pobreza en el 41% y la indigencia en el 9, es fácil recordar el horror que causaban estas cifras. Pero al igual que otros factores hasta el presente, a 10 meses de gobierno libertario, todos se ven agravados.

Pero por honestidad intelectual es necesario mirar las causas reales y las alternativas que podrían haberse utilizado para mitigar el dolor de la pobreza.

El gobierno progresista de Fernández-Fernández con el abanderado de los pícaros Sergio Massa, no dejó en este sentido macana por hacer, esto ya está harto probado, excepto para un minúsculo grupo fanatizado y con poca capacidad de análisis. Y el resultado de noviembre fue ejemplificador, los argentinos votaron las propuestas de Javier Milei convencidos que el país necesitaba una mirada diferente.

Sin embargo a pocos meses empezó a notarse que la metodología, y las propuestas no encajan con esa esperanza. El concepto de CASTA que parecía claro en un principio se fue desdibujando para tomar la cara de un viejo jubilado, un empleado esclavizado por el mismo Estado que lo explotaba en negro, un estudiante que carece de recursos para pagar la educación privada, el enfermo que ve escapar su vida por la falta de medicamentos y atención médica, el vecino que muere atacado por delincuentes que gozan de impunidad. Esa mutación de la CASTA no es lo que los argentinos esperaban.
¿A qué se refiere Milei con la casta política?
Durante una entrevista con el canal de noticias La Nación +, el 11 de diciembre de 2021, Milei definió a la casta como “aquellos que están en la política pero son inmorales”. El candidato presidencial libertario explicó que la casta son aquellos que implementan políticas que le hacen “daño a la gente” y que para “proteger” sus propios privilegios argumentan que no se puede hacer otra cosa.
Sabían de sacrificios, y muchos todavía creen saber, pero la realidad que es la única verdad que se muestra con toda su carga transforma la esperanza primero en desilusión y ahora en bronca.
Pero, ¿Cómo se conforma esta nueva realidad de 52,9 % de pobres y el 18,1 de indigentes?. Si en diciembre había 41,7%, ¿de donde salen los más de cuatro millones de nuevos pobres?
Pensemos que los jubilados de las primeras categorías son pobres, sólo unos pocos escapan a esto, pero sus jubilaciones son casi de privilegio. Esto suponiendo que un jubilado de un millón de pesos es privilegiado.

Millones de jóvenes no pueden acceder a ningún trabajo y Pymes que cierran dejan sin empleo a miles y miles, el gobierno expulsa a miles de contratados bajo sospecha de ser clientela política.
Los sectores medios son los mayores aportantes de esta triste realidad. Y no se puede soslayar las palabras de algún cerebro iluminado, “creyeron que podían vivir mejor”, para justificar el fracaso que tuvo Macri en su promesa de terminar con la pobreza.

Sin embargo, el gobierno insiste en las nuevas formas de comunicación basadas en las mentiras y en los golpes de efecto. A una mala noticia se la tapa con otra peor. Por simple casualidad, al 52,9% de pobreza los periodistas “ensobrados para el bien” oponen la triste realidad de Lanata y la denuncia de sus hijas contra su esposa. A la realidad de Aerolíneas Argentinas se le opone la presencia de un personaje como Biró. A la falta de atención por negligencia y recortes de presupuesto que impiden controlar los incendios en Córdoba, el mismísimo “iluminati de la economía” le opone la mentira más desembozada.
La real realidad muestra que con el kircnerismo estábamos en la lona, ahora estamos debajo de la lona.


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