LA COLUMNA DE MARTIN PELLEGRINO
(Emitido en POLITICA EN LIBERTAD -Lunes 10 de julio – FM SOCIAL 93.5)

«La política es el arte de lo posible, frase atribuida a Aristóteles, pero repetida a lo largo de la historia por Maquiavelo y otros más. Se acercan las elecciones y una vez más el pueblo es convocado a definir el destino de nuestro país. El 13 de agosto tendremos las elecciones primarias o PASO, y luego de las luchas internas iremos rumbo a las elecciones generales el 23 de octubre.
Si hablamos del voto, recordemos que no siempre todos pudieron ejercerlo. En 1912 se sancionó la Ley Nacional de Elecciones, conocida como la ley Sáenz Peña, que eliminó el voto calificado y estableció el sufragio universal, secreto y obligatorio, así como el sistema de lista incompleta que garantizó representación a la minoría. Sin embargo, en aquel entonces, las mujeres aún no tenían derecho al voto. Fue en el gobierno de Perón, en 1947, que se sancionó la ley de voto femenino, conocida como la Ley Evita, que permitió a las mujeres votar y formar parte activa de la vida política y las listas electorales.

El sufragio, la posibilidad de ir a las urnas, es una de las expresiones más puras que nuestra democracia nos ofrece. Aunque puedan amenazarte con quitar beneficios sociales si no votas a determinado candidato, en el momento de votar estás solo en ese cuarto oscuro. Ahí puedes expresar en voz baja tu frustración hacia aquellos candidatos que prometen lo mismo desde hace años, o incluso repetir el discurso de los últimos 25 años.
Estás solo en ese cuarto, solo tú y tu espíritu, eligiendo al menos malo, a aquel al que no te gusta mucho pero le das tu respaldo, o incluso votar por descontento en contra de aquel que te hace depender de su buena voluntad o de sus posibilidades de obtener un cargo si gana determinada persona. Llegó el momento de la venganza, nadie se enterará a quién votaste. Tu nombre está junto a otros 300 ciudadanos que, al igual que tú, viven mal, con dificultades económicas y luchan por llegar a fin de mes.

Y a vos, independiente o empresario que crees que el Estado no te brinda nada, piensa en tus hijos, en tus nietos, en tus seres más cercanos. Reflexiona si quieres que se vayan o que se queden. Puede ser que no te guste ninguno de los candidatos, pero quizás haya algún ñato o varios en alguna lista de tu distrito que seguramente carezca de recursos económicos para salir en los medios nacionales, pero que está pensando en cómo hacer tu vida más sencilla si le das la oportunidad de ocupar un cargo. Créeme que esto es verdad, a algunos los conozco pero como política en libertad no es un programa partidario no voy a hacer nombre de ninguno de ellos
En este momento crucial de nuestras elecciones, quiero dirigirme a todos los argentinos con un mensaje de esperanza. A pesar de los desafíos que enfrentamos como sociedad, debemos recordar que el poder de transformación está en nuestras manos. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de contribuir al cambio que deseamos ver en nuestro país.
No importa cuál sea tu historia, tus circunstancias o tus ideales políticos. En estas elecciones, tu voto tiene el poder de marcar la diferencia. Es una expresión de tu voz y tus sueños para una Argentina mejor.

Aunque a veces parezca difícil mantener la fe en medio de la incertidumbre, quiero recordarte que nuestra historia está llena de momentos en los que hemos superado obstáculos y hemos salido adelante como nación. Hemos demostrado nuestra capacidad de unirnos, de encontrar soluciones y de construir un futuro prometedor.
Hoy más que nunca, necesitamos confiar en nuestra capacidad colectiva para forjar un camino de progreso y bienestar. Nuestro país cuenta con talento, recursos y una diversidad única que puede impulsar el cambio positivo. Cada uno de nosotros tiene un papel importante que desempeñar.
Así que, te invito a que reflexiones sobre tus esperanzas y aspiraciones para Argentina. Imagina un país donde la igualdad de oportunidades sea una realidad, donde la justicia social sea el pilar de nuestra sociedad, donde el diálogo y el respeto sean los cimientos de nuestra política.


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