
El origen de la palabra trabajo proviene de la imposición de una tortura. La persona se sometía al “Tripalium”(1), con lo que se la hacia sufrir, sentir dolor. Se asocia así, la palabra trabajo al dolor, al sufrimiento que quien tiene que usar su esfuerzo para producir algo. El vulgo debía sufrir mientras la nobleza no debía trabajar.

A partir del siglo XVII este concepto se muda, por el protestantismo, en esfuerzo de riqueza y hasta se impone, ver Max Weber (2), que solo el trabajo es permitido en la manifestación religiosa.
Ya en la revolución industrial el trabajo se magnifica al pie de las maquinarias que producen aquellos productos artesanales con más eficiencia y en mayor cantidad, el trabajo se da al pie de la máquina y en la explotación de aquellas materias primas para alimentar la producción de las máquinas. Los propietarios de esta forma de producción en grandes escalas son a su vez los que imponen precios y salarios, siendo el salario el dinero que recibe el trabajador por su esfuerzo en esa explotación. (3)

En principio ese trabajo no estaba regulado, las jornadas eran durante el día de 16 horas o más. A medida que las protestas se fueron generalizando a impulsos de las ideas anarquistas y socialistas el capitalismo insipiente fue endureciendo las posturas con la protección de las leyes y los gobiernos.

El manifiesto comunista de Marx y Engels en 1848 “Proletarios del mundo unios” (4), indica los nuevos rumbos de la relación entre el trabajo y los dueños de los medios de producción.
Ya en 1868, el presidente estadounidense Andrew Johnson había establecido por la LEY INGERSOLL la reducción de la jornada laboral a ocho horas. Los empresarios no lo acataron de inmediato y eso generó resistencia entre los que trabajaban en las fábricas hacinados, sin ventilación y por salarios irrisorios. En las mismas condiciones, lo hacían mujeres y niños, por la mitad del sueldo.
Fue en París en 1889, durante un congreso de la Segunda Internacional (asociación de partidos socialistas, laboristas y anarquistas de todo el mundo), que se estableció el 1 de Mayo como Día del Trabajador para conmemorar a los Mártires de Chicago.
Sin embargo en 1886 una revuelta laboral en procura de la reducción de la jornada a esa ocho horas ya establecidas por ley produjo una respuesta feroz, el 1 de mayo una manifestación obrera en Chicago convocó a 40 mil almas y no tardó en ser reprimida por la policía, que dejó a los primeros seis muertos y decenas de heridos. Tras esos incidentes, se convocó a una manifestación mayor en Haymarket Square donde, en un confuso episodio, el 4 de mayo, explotó una bomba (alegada al anarquista Rudolph Schnaubelt) que mató a un policía e hirió a otros. Esa jornada pasó a la historia como la “Masacre (o revuelta) de Haymarket”. El movimiento obrero los llamó los “Mártires de Chicago”.

Años después se reconoce el 1 de mayo en reconocimiento mundial de esos hechos trágicos y se celebra en la mayoría de los países del mundo.
Hasta la época actual se asocia el concepto trabajo con el operario de una maquinaria en una línea de producción, siendo el mejor ejemplo la línea del armado de un automóvil inventada por Ford. (5)

Sin embargo los avances tecnológicos y la irrupción de la Inteligencia Artificial van modificando ese concepto, en la actualidad una persona con una laptop o una PC hogareña trabaja desde su hogar o en un ámbito diferente a una línea de producción. Pero ello no le resta calidad de trabajador.
En nuestro país se hizo un trabajo del reciclaje. Personas que trabajan con los “desechos” de una parte de la sociedad. La paradoja que apuntamos es que en un mundo altamente complejo los que “desechan” son cada vez menos y los que “reciclan” cada vez son más.

En esta querida Argentina, se discuten los derechos laborales de los cada vez menos “desechadores” es decir trabajadores que producen bienes, y son más los descalificados en trabajos regulares. El universo de personas no calificadas aumenta en proporción geométrica con el avance tecnológico, la mano de obra reemplazada por robots elimina puestos de trabajo.
La tarea gubernativa y la colaboración de los diferentes observatorios y centros de estudios deberían dejar los slogans de lado y abocarse a la tarea de proporcionar a los “descalificados” las herramientas para calificarse y al mismo tiempo generar las “Líneas de producción” para que cada cual “produzca por lo menos lo que consume”.
FELIZ DÍA A TODOS LOS TRABAJADORES
(1) Se ubica como derivación del verbo trabajar, registrándose en el latín vulgar tripaliāre, interpretado como ‘torturar’, teniendo la raíz en el latín tardío tripalium, en referencia a un artilugio de tortura que usaban los antiguos romanos para castigar a los reos o condenados.
El tripalium era un yugo fabricado con tres palos (tri = tres y palium = palo). En este aparato de tortura el delincuente era amarrado y luego era sometido a azotes. No es extraño que con el paso del tiempo en latín vulgar la denominación tripalium significará ‘fatiga’, ‘sufrimiento’ o ‘penalidad’ (esta denominación se asociaba normalmente a las actividades que se realizaban en el campo y en régimen de esclavitud).
(2) MAX WEBER “LA ETICA PROTESTANTE… https://es.wikipedia.org/wiki/La_%C3%A9tica_protestante_y_el_esp%C3%ADritu_del_capitalismo
(3) El salario es una contraprestación que recibe el trabajador a cambio de la labor realizada para un empleador, la cuantía se establece en el contrato de trabajo. El salario se recibe principalmente en dinero, si bien puede contar con una parte en especie evaluable en términos monetarios.
(4) El Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), muchas veces llamado simplemente el Manifiesto comunista, es un texto temprano de Karl Marx y Friedrich Engels redactado a modo de manifiesto entre 1847 y 1848, cuando comenzaron las revoluciones de 1848, por encargo de la Liga de los Comunistas y publicado por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848 como un folleto de 23 páginas que reconoce a los comunistas como una fuerza política en Europa y expone sus conceptos, fines y tendencias.
(5) La producción en cadena, producción en masa, producción en serie o fabricación en serie fue un proceso revolucionario en la producción industrial cuya base es la cadena de montaje, línea de ensamblado o línea de producción; una forma de organización de la producción que delega a cada trabajador una función específica y especializada en máquinas también más desarrolladas. Su idea teórica nace con el taylorismo y quien tuviera la idea de ponerla en práctica fue Ransom Olds, quien inauguró su cadena de montaje en 1901 construyendo su prototipo denominado Curved Dash. Sin embargo, el sistema de cadena de montaje tomó popularidad unos años después, gracias a Henry Ford, quien tomando la idea de Olds, desarrolló una cadena de montaje con una capacidad de producción superior y de la cual su producto emblemático, fue el Ford T.


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