Definición. Actividad cuyo fin es recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a hechos del presente, del pasado y/o del futuro. En este sentido, el periodismo se entiende como una metodología adecuada para presentar cualquier tipo de información valiosa, buscar fuentes seguras y verificables.

Mientras en el siglo XIX, en el alumbramiento de nuestra propia historia, el periodismo y la libertad de imprenta tenían la impronta de la formación de los lectores, en la actualidad la tecnología pone frente a cada persona la posibilidad de expresar sus pensamientos.
Para Moreno, Belgrano, Castelli la Gaceta fue el modo de llegar a cientos de lectores que apoyaban la idea independentista y abucheaban a España. Estaba claro cual era el enemigo, estaba claro que defendían los patriotas.
La proliferación de medios de comunicación difumina esa claridad, vamos desde la idea de que no existe el enemigo, hasta la paranoia en la que todos son el enemigo. Mientras el común sufre la carga de la “información”, muchos reciben el beneficio económico por arrojar noticias falsas y conmocionantes.

Nos señala Omar Rincón (clic para ver más) “Uno, el que más afecta la vida comunicativa cotidiana, es la llegada de internet, los celulares y las redes sociales. El segundo es la sensación de que todo es posible en democracia: somos ciudadanos y tenemos derechos. El tercero es la emergencia de la denominada «diversidad»: ya no somos solo hombres-blancos-occidentales sino que somos de muchas formas, sensibilidades, narrativas y saberes: femeninos, afros, orientales, indígenas, LGTBI… El cuarto bólido que acabó con nuestra vida fue el triunfo de lo financiero. Solo importa lo financiero: las acciones; los humanos salimos sobrando. El quinto, la pérdida de poder de los medios de comunicación: ya no son «los dueños» de la libertad de información y comenzaron a ser cuestionados por los gobiernos y los ciudadanos, y por eso ellos son la cancha de la lucha por la democracia. Y el sexto meteorito es la «indignación» de jóvenes (y no tan jóvenes): ya no aguantamos más, la bronca es colectiva y es contra todo.”
El periodismo, como tal, se esconde en pequeñas publicaciones y sucumbe ante el aplastante peso de las empresas de periodismo.

La empresa periodística llena el espacio de información, transmite lo que conviene, silencia lo que no conviene.
En los municipios suele operar este principio pagando a las grandes empresas periodísticas para exaltar virtudes y acallar defectos. Los responsables de la información pública de la gestión municipal actúan como agentes de publicidad del intendente.
Dice nuestro escritor enunciado: “La paradoja es que mientras al negocio académico le va bien, al periodismo le va mal. Y es que las universidades, y nosotros los profesores, estamos formando más críticos de medios que periodistas, más analistas de representaciones que narradores, más expertos en teorías de la comunicación que en los modos de estar entre la gente, enseñando más sobre cómo pensar con las cabezas ajenas que con las propias.”

Podemos amalgamar estos conceptos con la frase de Byung Chun Han “«La globalización consiste en la superación de las barreras: cuanto más iguales sean las personas más aumenta la circulación de capital y de información. Sin este ciclo no habría capital; de ahí que todo el mundo sea igual como consumidor», relata.. «La verdad, como decía Hegel, es la reconciliación entre lo especial y lo general, que en este caso no es posible, ya que unos combaten con los otros y surgen movimientos populistas e identitarios que ven la globalización como algo abstracto que no está ligada a ningún sitio…».
Con esta realidad la comunicación inherente a lo humano sufre la manipulación de la posmodernidad donde lo propio es lo de afuera, y lo diferente es impropio.


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