El gran Alberto Olmedo, en un sketch, con un gesto picaresco decía “Éramos tan pobres…”, justificando alguna cosa indigna. La viveza criolla siempre tiene una salida humorística para justificar actos y hechos aberrantes, absurdos, y delictivos que los políticos exhiben en esta vidriera cambalachesca de una Argentina llena de lugares comunes y mediocres.

Éramos tan pobres…, que el PRO se deshace en protestas entre sus propios integrantes, la diáspora empieza en el mismo Macri que abraza a Patricia y alienta el voto en contra.

La interna, que en las PASO se lleno de insultos y acusaciones, dejó solos a los ganadores. Los “otros” ya se acomodaron en UxP (Unión con la Patria) y muchos engrosaron las huestes de Milei.

Macri se resiste con excusas varias a atacar de frente a Milei, como le pide su ex ministra. La relación entre ambos no es fácil.

Los que dicen que saben (analistas y politólogos), observan y manifiestan que el radicalismo está abandonando a Bullrich, en algunos casos quedándose en casa, en otros llenando las filas de los otros contendientes, Massa o Milei.

Éramos tan pobres… que alguien mandó a “Chocolate” a sacar plata del cajero y como no encontraba la tarjeta correcta sacó otras 48 que tenía por casualidad y se llevó más de un palo. Es que la policía que lo detuvo no entendió eso de “éramos tan pobres”, por suerte los jueces comprendieron a Alberto Olmedo.

El jefe de Gabinete bonaerense junto a una modelo en Marbella, España.

Éramos tan pobres… que lucirse en un yate en el Mediterráneo con una super mina es un paliativo para tanta desgracia. Creo que eso dijo Insaurralde, el pope lomense, al renunciar a su cargo en la provincia de Axel Kicillof.

En el bando del cordobés Schiaretti pasa lo mismo. Florencio Randazo no puede obturar la fuga y hasta los más pintados dicen a los medios: “Éramos tan pobres…”

El candidato oficialista en Ezeiza anda regalando lo que paga el pueblo todo, para impedir que el Clan Granandos vea diluir el imperio construido en 28 años de rigor político

En algunos distritos como Ezeiza, la operatoria desarme del PRO, es tan evidente que asusta. Algunos atrevidos creen que la lista inmobiliaria (averigüen porqué) ni siquiera podrá repetir los números con los que ganó la interna. Un encumbrado dirigente del espacio confiesa en off “si metemos un concejal…”

Y repitiendo a Olmedo, el candidato oficialista en Ezeiza anda regalando lo que paga el pueblo todo, para impedir que el Clan Granandos vea diluir el imperio construido en 28 años de rigor político. Eramos tan pobres…