El papa Juan Pablo II recriminó a Cardenal que propagara doctrinas apóstatas y que formara parte del gobierno sandinista.

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, uno de los pilares de la Teología de la Liberación, fue rehabilitado por el Papa Francisco en sus funciones clericales tras CASI 40 de  años de suspensión por su militancia política.

El 4 de marzo de 1983, el papa Juan Pablo II visitó Nicaragua y en la recepción ofrecida por el gobierno nicaragüense, Ernesto Cardenal lo recibió arrodillado. Wojtyła, con gesto duro y el dedo índice señalándole, lo reprendió públicamente por formar parte del Gobierno Sandinista. La imagen dio la vuelta al mundo y se convirtió en el icono de la lucha de Juan Pablo II contra las ideas sandinistas y de izquierda. El papa recriminó a Cardenal que propagara doctrinas apóstatas y que formara parte del gobierno sandinista.

Cardenal era entonces el ministro de Cultura del primer gobierno revolucionario emanado del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua, que había vencido al dictador Anastasio Somoza luego de una larga lucha que concluyó en 1979.

Fue «injusta la reprimenda del papa», consideró Cardenal en su libro ‘La Revolución Perdida’, merecedor del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2012.

La suspensión A Divinis es una pena canónica prevista en el canon 1333 del Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica (establecida en la edición de 1983). La frase latina A Divinis traducida de modo literal significa “de los [ministerios] divinos”, pero se interpreta y aplica como “lejos de lo divino”.

La teología de la liberación es una corriente teológica cristiana integrada por varias vertientes católicas y protestantes, nacida en América Latina en la década de 1960 tras la aparición de las Comunidades Eclesiales de Base, el Concilio Vaticano II (1962-1965) y la Conferencia Episcopal de Medellín (1968), que se caracteriza por considerar que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres​ y por recurrir a las ciencias humanas y sociales para definir las formas en que debe realizarse dicha opción.​

El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) fue una corriente fundada en 1967 dentro de la Iglesia católica argentina, que intentó articular la idea de renovación de la Iglesia subsiguiente al Concilio Vaticano II con una fuerte participación política y social.

PADRE MUGICA : La noche del 11 de mayo de 1974, un grupo de tareas de la Triple A lo acribilló a balazos al salir de celebrar misa en un barrio humilde. Nacido en una familia adinerada y antiperonista, se convirtió en referente de los sacerdotes que abrazaron la opción por los pobres. Sus últimas horas, la admiración de Juan Domingo Perón por su obra y el odio de López Rega

El 15 de agosto de 1967, el obispo brasileño Hélder Câmara lideró un grupo de 18 obispos de Latinoamérica, Asiea y África que redactó un manifiesto para apoyar el «llamado angustioso del Papa Pablo VI en la encíclica Populorum Progressio, en el que se vinculaba la situación de pobreza y desamparo de los ciudadanos del Tercer Mundo con la explotación a la que el «imperialismo del dinero» de las corporaciones multinacionales los someten

En nuestro país Carlos Mugica Echagüe fue uno de los curas, tal vez el más emblemático que militó en este movimiento y que sería asesinado por un comando de la Triple A de cinco balazos en el abdomen y el pulmón y uno en la espalda, el 11 de mayo de 1974 cuando finalizaba la misa en la parroquia San Francisco Solano de Villa Luro.

En 1861 el padre Giacomo Marruecos desde Poirino fue suspendido A divinis por haber dado la absolución a Camillo Benso di Cavour, y le dio la comunión y la extremaunción, a pesar de la excomunión que pesaba sobre él.

En 1907 Romolo Murri fue suspendido a divinis por el Papa Pío X por haber teorizado la separación entre Iglesia y Estado.

La Arquidiócesis de Milán entregó a Luigi Maria Verzé «la prohibición de ejercer el ministerio sagrado», 26 de agosto de 1964.

En 1976 el Papa Pablo VI suspendió a divinis al obispo Marcel Lefebvre, por negarse a aplicar ciertas disposiciones del Concilio Vaticano II.

Don Olindo Del Donno fue suspendido a divinis 1976 a 1992, como miembro de la cámara elegida del MSI.