LA INMORTALIDAD ESA UTOPIA ETERNA
Hace cinco mil años, un rey llamado Gilgamesh gobernó la ciudad mesopotámica de Uruk. Pronto se convirtió en héroe y dios, y sus gestas lo hicieron protagonista de la primera epopeya de la historia, centrada en su desesperada búsqueda de la inmortalidad. En ella aparece, por primera vez, el tema del diluvio universal.

Sîn-lēqi-unninni un asipu o estudioso que vivió en Mesopotamia en el período entre 1300 a. C. y 1000 a. C.., es recordado por haber compilado la versión mejor conservada del Poema de Gilgamesh, la llamada «versión estándar». Su nombre aparece en el propio texto, lo cual no era lo ortodoxo para obras escritas en cuneiforme. Su versión es conocida por su íncipit, o primera línea «Sha naqba īmuru» («El que vio lo profundo» o «El que vio el abismo»).

Período neoasirio, reinado de Sargón II (721-705 a. C.) Khorsabad, antigua ciudad de Dur Sharrukin, fachada N de la sala del trono del palacio de Sargón II, Asiria (Irak).
Sin-leqi-unnini quizás escribe pero no es el creador de la obra, aunque su mano le da forma definitiva. El relato que pone por escrito se hunde en la noche de los tiempos, más de mil años atrás. Hace aproximadamente unos seis milenios, en lo que hoy es Irak, se extendía la fértil llanura mesopotámica, atravesada por los ríos Éufrates y Tigris. En el sur de esa llanura, en el país de Sumer, se levantaba la imponente Uruk (la actual Warka), cuna de su todopoderoso rey Gilgamesh.
Se dice que el padre de Gilgamesh fue el Rey-Sacerdote Lugalbanda (que aparece en dos poemas sumerios sobre sus habilidades mágicas que preceden a Gilgamesh) y su madre, la diosa Ninsun (también conocida como Ninsumun, la Santa Madre y Gran Reina). En consecuencia, Gilgamesh era un semidiós del que se decía que había vivido una vida excepcionalmente larga (la Lista de Reyes Sumerios registra su reinado como de 126 años) y que poseía una fuerza sobrehumana.
Conocido como ‘Bilgamesh’ en sumerio, ‘Gilgamos’ en griego, y asociado estrechamente con la figura de Dumuzi del poema sumerio El Descenso de Inanna, Gilgamesh es ampliamente aceptado como el quinto rey histórico de Uruk que reinó en el siglo 26 a.C.

Por sus hechos y su fama, este personaje pasó muy pronto a la categoría de mito, convertido en protagonista de un ciclo de poemas sumerios que cristalizaron en la magna composición que lleva su nombre.
Sabemos que hacia 2700 a.C. existió un personaje, llamado Bilgames -luego escrito Gilgamesh-, que los más antiguos textos en escritura cuneiforme sitúan en Kullab, un barrio de Uruk, en calidad de sacerdote-rey. Gilgamesh también aparece en un famoso documento, la Lista real sumeria (redactada hacia 1950 a.C.), que atribuye la fundación de esta ciudad, emplazada en la orilla izquierda del Éufrates, al rey Enmerkar.

A lo largo de las doce tablillas del Poema se perfila a Gilgamesh como un héroe mítico, de 5,60 metros de altura -el doble que el bíblico gigante Goliat-, compuesto en sus dos terceras partes de esencia divina, puesto que era hijo de Lugalbanda y de la diosa Ninsun, y que habla y se mueve entre los dioses como uno más de ellos. Dos serán las premisas de su actuación: la búsqueda de la gloria, que intentará alcanzar junto a su amigo Enkidu (episodios narrados en las seis primeras tablillas), y, sobre todo, la búsqueda de la inmortalidad, que tiene lugar en un contexto narrativo sombrío, caracterizado por la soledad y el temor a la muerte (de la tabilla séptima a la decimoprimera). A todo ello se añadió la doceava y última tablilla referida al Más Allá, sin conexión con el relato anterior, pero que permite a Gilgamesh ver el mundo que le espera tras su muerte.


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