Es una característica común en la mayoría de los mamíferos y que les sirve para dirigir y captar mejor los sonidos.

No nos equivocamos si definimos al cuerpo humano como una máquina perfecta, calibrada a la perfección a lo largo de miles de años de mejoras continuas que han hecho que cada parte de nuestro cuerpo conforme una compleja red de sistemas que funcionan armoniosamente.

Es el órgano vestigial más conocido, ya que representa un riesgo de enfermedad grave que, de no ser detectada y tratada a tiempo (apendicitis), puede causar la muerte.

Se estima que el apéndice es un órgano remanente de nuestros ancestros herbívoros, que facilitaba la digestión de celulosa. Al pasar a una dieta omnívora, ese órgano fue atrofiándose al perder utilidad.

No hay nada que resulte más inútil en el cuerpo humano que las muelas del juicio, otro vestigio evolutivo.

Cuando nuestros antepasados necesitaban de una buena mordida al comer para destrozar los alimentos que aún no cocinaban, eran necesarias. Pero desde el uso del fuego para ablandar los alimentos, ya no son necesarias.

Se las llama “muelas del juicio” porque salen en personas adultas, individuos maduros que ya tienen juicio. Por eso en inglés se las conoce como “wisdom teeth” o dientes de sabiduría.

Al final de nuestra columna vertebral se encuentra el coxis, hueso sacro o rabadilla, un conjunto de vértebras que es reminiscencia de la cola, una estructura muy común en la mayoría de los vertebrados.

En 2022, en el Journal of Pediatric Surgery Case Reports se publicó el caso de un recién nacido en México con una cola de 6 cm, la que le fue extirpada sin complicaciones

De hecho, todos los seres humanos en algún momento hemos tenido cola: al menos durante cuatro semanas en el inicio de nuestro desarrollo embrionario, pero estamos programados para perderla en las semanas siguientes mientras que sus vértebras se fusionan para conformar el coxis.

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Aun así, hay casos en la literatura científica de recién nacidos que nacieron con una cola desarrollada de aproximadamente 6 centímetros de largo, las que fueron eliminadas quirúrgicamente sin consecuencias.

La literatura científica lleva registrados cientos de casos, siendo el más destacado el de un adolescente de 17 años de la India, con una cola de 18 centímetros.

Los pezones en el hombre no han tenido, tienen o tendrán función alguna. Es un órgano que no deriva de nuestra evolución como especie, sino que es producto del proceso de embriogénesis, ya que los fetos masculinos y femeninos se desarrollan de manera similar en las primeras seis o siete semanas de gestación.

Los cambios fisiológicos de la pubertad harán que las mujeres desarrollen las mamas y los pezones, mientras que, en los varones, al no albergar ninguna función no se desarrollan.

Cerca del lagrimal, en la esquina interna del ojo se encuentra el repliegue semilunar, un engrosamiento de la conjuntiva ocular, la membrana que rodea y protege al ojo. Es un vestigio de la membrana nictitante o tercer párpado que está presente en algunos mamíferos, como los gatos, y algunos reptiles, peces o aves.

La membrana nictitante o tercer párpado, ya ha perdido su sentido en los humanos, pero está presente en muchos animales tales como gatos, reptiles, peces y aves

Esta membrana consiste en un párpado translúcido que sirve para lubricar el ojo y limpiarlo sin tener que cerrar los ojos y perder la visión brevemente.

Este vestigio evolutivo es conocido como orejas de elfo, tubérculo auricular, o tubérculo de Darwin, ya que su denominación proviene del naturalista británico, Charles Darwin.

Es un engrosamiento o abultamiento cartilaginoso que aparece en el proceso de gestación y que se localiza en el borde de la oreja. Es una parte vestigial frecuente en mamíferos, como los macacos. No implica ningún tipo de afectación auditiva, aunque se puede eliminar mediante procedimientos de cirugía plástica.

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