La posverdad (1), las sociedad líquida (2), o como denominen, la miríada de sociólogos y estudiosos de la psicología social que analizan el fenómeno actual y que dan apoyatura a diversas posturas ideológicas en el arco de izquierda a derecha, en la realidad pasa por alto las verdades inmutables de la condición humana para buscar, todo el tiempo, el golpe de efecto para dominar la siempre efímera coyuntura.

Como dejó escrito Giambattista Vico (3), la historia no avanza de forma lineal, impulsada por el progreso, sino en forma de ciclos que se repiten, “corsi e ricorsi”.

Este pensador enancado en los siglos XVII y XVIII (1668-1744) sostenía que esta ley de los corsi e ricorsi, nos muestra que la historia lleva implícita en su desarrollo su propia decadencia. Sin embargo, esto es lo que se toma como nuevo, no se trata de un eterno retorno de todas las cosas, como decía Nietzsche, sino en un volver a un estadio que se creía superado, pero ahora visto desde una nueva perspectiva. La tecnología nos hace “creer” que no importan los valores y nos ubica en la decadencia de costumbres y culturas.

El movimiento histórico tiene forma de espiral, sostiene Vico, las idas y vueltas, las vueltas y revueltas de la vida de los pueblos. Ningún periodo tiene la última palabra, ningún periodo es el definitivo. No existe victoria final. Lo que hoy triunfa, puede caer mañana. Pero volverá a renacer más tarde bajo otro signo.
Este introito tiene como finalidad encuadrar el tema en la relación del Papa Francisco con los gobiernos de Argentina (y del mundo).

Ya antes de la excomunión de Juan Domingo Perón en 1955, en sus distintos mensajes se llamaba a desarrollar desde el gobierno la “Doctrina Social de la Iglesia Católica”, la base de lo que se conocía como “Justicia Social”. Conceptos contenidos en la Constitución del 49, derogada por decreto en 1955 (4)

Paulo VI en la “Encíclica Populorum Progressio” (5) dijo “con intención de responder al voto del Concilio y de concretar la aportación de la Santa Sede a esta grande causa de los pueblos en vía de desarrollo, (…) piden a cada uno en orden a promover el progreso de los pueblos más pobres, de favorecer la justicia social entre las naciones, de ofrecer a los que se hallan menos desarrollados una tal ayuda que les permita proveer, ellos mismos y para sí mismos, a su progreso».

El Papa Francisco sostuvo durante el gobierno progresista de los Fernández (y Massa) que «La Santa Sede sigue comprometida a apoyar todos los esfuerzos para promover la justicia social, especialmente en el lugar de trabajo, poniendo sus medios a disposición de la comunidad internacional y, sobre todo, compartiendo la doctrina social de la Iglesia». La Iglesia católica, por su parte, reitera que «el compromiso por la justicia debe estar estrechamente vinculado al compromiso por la paz en el mundo moderno». (El cardenal Parolin, Secretario de Estado, lee el mensaje del Papa Francisco a los participantes en la Cumbre sobre el Mundo del Trabajo 2023)

Que, en la actualidad, el Papa exprese ante un foro de abogados y jueces que «Los derechos sociales no son gratuitos. La riqueza para sostenerlos está disponible, pero requiere de decisiones políticas adecuadas, racionales y equitativas», y agrega «El Estado, hoy más importante que nunca, está llamado a ejercer ese papel central de redistribución y justicia social», «El Dios Mercado y la Diosa Ganancia son falsas deidades que nos conducen a la deshumanización y a la destrucción del planeta. La historia lo ha demostrado en muchas y muy tristes oportunidades», concluye no puede (ni debe) ser tomado como ataque alguno, sino como la ratificación de un concepto milenario entroncado con el Nuevo Testamento y el Sermón de la Montaña.

Lejos, muy lejos, de cualquier relación a un marxismo trasnochado, esta invocación del Papa apela a un concepto humano que es la “solidaridad” (la hermandad) como cartabón de las relaciones de las fuerzas de la comunidad para equilibrar la paz y el progreso. Ser solidario es una virtud que se contrapone a la ambición desmedida de las pulsiones alentadas por un individualismo que insectifica.

Características del gregar
Si no tenemos más remedio que vivir en sociedad, que esa convivencia no tiene más remedio que establecer pautas políticas de relaciones para evitar la ley del más fuerte, habrá que reflexionar sobre el papel de un Estado que regule los equilibrios a cargo de hombres y mujeres que apaciguen los egos y limiten las ambiciones.
Son ámbitos diferentes (espiritual – material) pero que atañen a la condición del humano existente. En ese encuadre, volvemos al principio, ponemos a la Justicia Social. Quien quiera oír que oiga.
(1).- LA POSVERDAD : El término posverdad es un neologismo que se refiere a la distorsión deliberada de una realidad, manipulando creencias y emociones con el objetivo de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales, tal y como lo define la Real Academia Española de la Lengua (RAE). / El concepto de posverdad, también conocido como mentira emotiva, implica que los hechos objetivos tienen menos impacto que los argumentos emocionales y las creencias personales de la persona que construye un discurso con la finalidad de crear y modelar la opinión de las personas que le escuchan e influir en su conducta
(2) .- SOCIEDAD LIQUIDA : Concepto de sociedad líquida / Según Bauman, el mundo actual se caracteriza por su estado fluido y volátil. Es lo que denomina sociedad líquida. Ésta es una sociedad en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Lo que antes eran nexos potentes ahora se han convertido en lazos provisionales y frágiles. Una vez definido el concepto, ya se puede aplicar al análisis de la desigualdad y sus consecuencias.
(3).- Giambattista VICO – CORSI E RECORSI:
(4).- CONSTITUCION DE 1949: Aparecen por primera vez en la Argentina los derechos de la familia, unidad básica de la sociedad y pilar del desarrollo de la Nación. La concepción política que informa esta revalorización de la familia se asienta en la reacción en lo social contra los desórdenes del individualismo, recuperando el núcleo originario de la sociedad, que no es la sola agrupación de individuos sino de familias, defendiendo los intereses de la familia del trabajador . Se sancionaron los derechos de la ancianidad: el derecho a la asistencia; a la vivienda; a la alimentación; a la salud física; al cuidado de la salud moral; al esparcimiento; al trabajo; a la tranquilidad y al respeto.
(5).- POPULORUM PROGRESSIO: Desarrollo de los pueblos 1. El desarrollo de los pueblos y muy especialmente el de aquellos que se esfuerzan por escapar del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la ignorancia; que buscan una más amplia participación en los frutos de la civilización, una valoración más activa de sus cualidades humanas; que se orientan con decisión hacia el pleno desarrollo, es observado por la Iglesia con atención. Apenas terminado el segundo Concilio Vaticano II, una renovada toma de conciencia de las exigencias del mensaje evangélico obliga a la Iglesia a ponerse al servicio de los hombres para ayudarles a captar todas las dimensiones de este grave problema y convencerles de la urgencia de una acción solidaria en este cambio decisivo de la historia de la humanidad.


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