Un día como hoy pero de 1973 – Renuncia Héctor Cámpora a la presidencia de la Nación argentina.

El 13 de julio de 1973 el presidente Héctor Cámpora renunció a la presidencia del país en una maniobra que tenía como objetivo que el General Juan Domingo Perón ocupara por tercera vez la primera magistratura. Pocos meses después, la fórmula Perón-Perón -que integraba junto a su mujer, María Estela Martínez- triunfaba en elecciones presidenciales.
En ese momento, se consideró conveniente interferir el dispositivo constitucional de sucesión presidencial, para lo cual al vicepresidente provisional del Senado, Díaz Bialet (2º en la línea sucesoria), precipitadamente sea embarcado en un avión para Europa a cargo de una misión y de este modo, Lastiri (el tercero en la línea constitucional por ser presidente de la Cámara de Diputados) pudo asumir provisionalmente la presidencia y convocar a nuevas elecciones.

Dice Tata Yofre en un artículo publicado en Infobae “Las razones (de la renuncia) eran varias y, en especial, el caos en que Cámpora había sumergido al país con su “primavera camporista”, que no era otra cosa que el asalto del “entrismo montonero” en los estamentos del Estado. Desde que llegó definitivamente a la Argentina, Perón se vio envuelto en el caos en que habían convertido a su Patria y, desde el primer minuto inició su ofensiva final para terminar con el estado de cosas..”

La llamada «primavera camporista» habría de durar tan sólo 49 días. Tras el tan ansiado regreso definitivo del general Juan Domingo Perón a la Argentina (en junio de 1973) y el enfrentamiento entre distintos grupos del peronismo que culminó en una masacre perpetrada desde la derecha en Ezeiza -donde una masa multitudinaria encabezada por las distintas agrupaciones de la JP había ido a recibir al líder-, Héctor Cámpora renunció el 13 de julio.
Aunque no todos los actores sociales y políticos pudieran vislumbrarlo así, comenzaba el fin de esta «primavera» y el inicio de un nuevo período signado fundamentalmente por una acelerada agudización de los conflictos entre la izquierda y la derecha peronistas. En este delicado escenario, la persistencia de la actividad armada de la principal organización guerrillera no peronista -el PRT-ERP- contribuiría a la agudización de los conflictos políticos.


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