El hallazgo de Menem-Cavallo para estabilizar la economía que establecía la paridad “un dólar-un peso” termina su existencia tras las turbulencias del gobierno de Fernando De La Rua, su expulsión de la Casa Rosada y la sucesión de cinco presidentes hasta que la Asamblea Legislativa ancló a Eduardo Duhalde como presidente para completar el período hasta 2003.

Se había establecido el denominado “corralito” que sujetaba los depósitos bancarios e impedía la libre disponibilidad de esos fondos.

En el debate en el Congreso se dijo: «Lo que estamos debatiendo es mucho más que un conjunto de dispositivos jurídicos. Estamos generando los cimientos de un modelo de crecimiento», señaló el diputado Jorge Matzkin, «Si no se deroga la convertibilidad se corre el riesgo de que el mercado nos lleve de la ceja», alertó. A su vez desde el radicalismo, el diputado Leopoldo Moreau (Buenos Aires) fue la voz que defendió el proyecto oficial.

Es dable recordar que Fue aprobada en 1991 por el Congreso argentino, por iniciativa del ministro de Economía Domingo Cavallo. La ley establecía a partir del 1 de abril de 1991 una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y la estadounidense. Un dólar pasó a equivaler 10 mil australes o posteriormente un peso convertible.

Esta ley exigía la existencia de respaldo en reservas de la moneda circundante, por lo que se restringía la emisión monetaria al aumento del Tesoro Nacional.

El gobierno de Carlos Menem llevó adelante desde 1990 un replanteo integral de la organización económica. Esto incluyó la apertura generalizada al comercio exterior y al movimiento de capitales, la desregulación económica, la privatización de empresas públicas, la reducción del Estado y la reorganización del sistema tributario.

Con esta derogación la ficción del valor del dólar a una unidad de moneda argentina se desvaneció, en principio de fijó el valor del dólar a tres pesos y la economía volvió a la realidad de tristeza para los más vulnerables.