Un día como hoy pero de 1937 – Se estrena en el teatro Colón de Buenos Aires la ópera “Siripo”, de Manuel de Lavardén.

Breve Introducción

Buenos Aires, convertida en capital virreinal, replicaba aquello que sucedía en la corte madrileña, progresista y reformista. Hubo un significativo crecimiento demográfico que permitió una burguesía comercial activa que podía permitirse actividades de ocio. Dichas obras se enmarcan dentro del denominado Teatro Colonial, el cual sería un antecedente del teatro nacional.

Manuel José de Lavardén (Buenos Aires, 1754–Colonia del Sacramento, 1809)​ fue un abogado, docente, dramaturgo y periodista rioplatense, precursor de la Revolución de Mayo.
Su padre, Juan Manuel de Lavardén,​ era un abogado nacido en Charcas, jurisconsulto asesor de los virreyes Pedro de Ceballos y Juan José de Vértiz, además de ser uno de los responsables de la expulsión de los jesuitas.

Hasta 1884 se mantuvieron las puestas provenientes del continente europeo, ya sea del teatro de la corriente neoclásica, pasando por el Romanticismo y el Iluminismo francés y español, con autores como Lope de Vega o Francisco de Quevedo.

En 1783 se inaugura la Casa de Comedias (ladrillo y techo de paja), conocida popularmente como Teatro de la Ranchería porque era un antiguo depósito (“la ranchería de los jesuitas” o “ranchería de las Misiones”) de productos provenientes de las misiones del norte. Estaba ubicada en la esquina de las actuales Perú y Alsina, un letrero en el frente rezaba: “Es la comedia espejo de la vida”, cuando había función se encendía el farol de la Farmacia de los Angelitos y se supone inaugurada el 30 de noviembre de ese año; por eso, se lo instituyó como Día del Teatro Nacional.

Primeras obras

Las primeras informaciones sobre espectáculos teatrales coloniales aparecen en el siglo XVII. Sin escenarios específicos, las funciones se presentaban en diferentes ámbitos y las celebraciones reales (nacimientos, bodas o coronaciones españolas) eran motivo de fiestas con desfiles de máscaras, luminarias, toros, y representaciones de comediantes aficionados.

La obra cuenta la historia de una mujer cautiva y prisionera del régimen patriarcal y colonial.

Siripo

En “La Argentina”, de Ruy Díaz de Guzmán, (1612) se menciona la muerte del capitán don Nuño de Lara, capítulo que habría servido de inspiración al dramaturgo Manuel de Lavardén para escribir su Siripo, primera obra no religiosa. Estrenada en 1789, insinúa el tema del conflicto entre el indio y el conquistador. Se cree que la obra estaba en cartel en el Teatro de la Ranchería en 1792 cuando se produjo el incendio que terminó con la destrucción de la endeble construcción.

En 1937 se exhibió en el Teatro Colón la ópera Siripo (Boero/Bayón) inspirada en la antigua tragedia.

Resumen de la obra

La acción se desarrolla a orillas del Río Paraná. Exterior del fuerte Sancti Spíritu, fundado por Gaboto. Los españoles que han quedado al mando de Nuño de Lara ven transcurrir los días monótonos y sin alternativas, pues los timbúes se presentan mansos y obedientes a todas sus exigencias. Pero el odio al invasor germinaba en el seno de la tribu. Siripo, hermano  del cacique Mangoré (irresoluto, dispuesto a claudicar, enamorado de Lucía Miranda, esposa del español Sebastián Hurtado) lo convence y resuelve atacar el fuerte con la condición de apoderarse de Lucía sin causarle daño. La oportunidad se presenta cuando Nuño de Lara envía, al mando de Hurtado, parte de sus tropas a remontar el Paraná para conseguir víveres. Siripo ingresa al fuerte con fingidas muestras de amistad y en el fragor de la lucha y el incendio muere Mangoré. Siripo se apodera de Lucía y reclama la muerte de los conquistadores para vengar la muerte de su hermano.