Un día como hoy pero de 1914 – En Argentina se estrena Amalia, el primer largometraje mudo nacional.
Amalia es una película muda argentina estrenada en 1914, con guion y dirección de Enrique García Velloso según la novela homónima de José Mármol. Su importancia tiene que ver con que fue el primer largometraje de ficción producido en Argentina.

Enrique García Velloso, destacado hombre de teatro, filma el primer largometraje argentino, sobre la célebre novela donde Intervienen más de cien personajes, interpretados por “señoritas y caballeros de nuestra sociedad”, según la crónica de la época.
Llama mucho la atención la exactitud de la reconstrucción de los salones porteños, lograda por mérito de familias antiguas de la sociedad porteña, que aportan muebles, cuadros, tapices y vajilla de la época.
La crítica destaca el “efecto pintoresco y documentario y el valor arqueológico de la puesta en escena”. Al estreno asisten el Presidente de la Nación, varios ministros y las familias más destacadas, que aplauden al reconocer a los actores.

Juan Manuel de Rosas, su hija Manuelita, la Mazorca y otras entidades históricas se dan picaresca cita en la cinta, una tragedia amorosa y política que transcurre con ánimo escénico entre interiores galantes, exteriores campestres y contadas escenas de acción equina. La trama se desarrolla con el romance entre Amalia Sáenz de Olabarrieta –una viuda residente en Buenos Aires– y Eduardo Belgrano, un joven unitario que es herido al tratar de salir de Buenos Aires para incorporarse a las tropas que luchan contra Rosas. Eduardo es salvado por su amigo Daniel Bello, quien lo conduce a la casa de su prima Amalia. Y nace el amor entre Amalia y Eduardo…
En 2015 el Teatro Colón se transformó en un pasaje hacia el tiempo con una proyección especial de la pieza restaurada en el marco del Bafici. Pudo verse en el magnífico teatro una nítida versión HD y con exquisito acompañamiento del Adrián Iaies Trío, que tocó desde un escenario al costado de la pantalla.

Así, los tiempos se fusionaron en uno, desde la música contemporánea y las renovadas técnicas de restauración que hicieron posible el prodigio hasta los 100 años que separan a la proyección de su factura original.
“Es la última de su especie”, comentaba en ese momento, Andrés Levinson, responsable de la restauración del filme, cuyas copias originales estaban en el “Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken” y la “Fundación Cinemateca Argentina”. Y concluyó: “Es una película de hace 100 años, con un público, lenguaje y códigos muy distintos a los de ahora, carece de lenguaje cinematográfico específico. Fue hecha por un director de teatro y un fotógrafo, por eso tiene mucho de puesta teatral. Hay partes que faltan, pero decidimos dejar el nitrato original porque se ve increíble”.


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