La frase «está perdido como turco en la neblina» surgió en España. En aquel momento, se le decía «turca» a la ebriedad que generaba el vino. Años más tarde este término se adoptó para describir a alguien que está desorientado.

Y el tango argentino dice “Estas desorientado y no sabes que trole hay que tomar para seguir…”. Así no se puede. Uno de los titulares que tengo a la mano dice: “El PRO en su momento de mayor confusión tras la propuesta de Milei y el amague de Macri” (Política On Line) y esto es tan así que en la fuerza que proponía el cambio, alguna vez, hay sectores que tiran para acá y otros que tiran para allá, como los ebrios del dicho español, “perdidos como turco en la neblina”.

Pero, estar desorientados, parece estar impuesto y la política en general se pierde en la neblina originada por la disrupción de Javier Milei. Algún analista político sostiene que hay un cambio de época, bueno, al fin un cambio aparece.
El “peronismo” del PJ de Cristina, el “peronismo” provincial de Kicillof y el peronismo que no está con ninguno de los dos juegan a la ruleta rusa convencidos que la bala les saldrá finalmente al otro bando. (Ver LOS MUNICIPIOS TAMBIÉN JUEGAN)

Macri y CFK en el ocaso de sus vidas políticas deben utilizar mucha energía para mantenerse a flote, aunque cada vez tengan que tragar más líquido que no siempre es agua. Tal vez por eso de que los árboles mueren de pie es que asistimos a esta agonía que nos arrastra a todos.
Milei, puede ser muchas cosas pero de tonto no tiene nada, olió y fomentó la debacle del PRO, ahora inventa eso de “acabar con el kirchnerismo”, dejando de lado la lucha “contra la casta” y empuja, a fuerza de consignas falácicas, a sus aliados a acatar sus designios. Lo mismo pasa con la vicepresidente Victoria Villarruel, la vacía y atropella buscando su renuncia.

En tanto el ejercito de energúmenos libertarios repiten hasta el hartazgo esas consignas que no resisten ningún análisis lógico (por lo de las falacias). Como “guardia pretoriana” levantan los fascio (*) contra todo lo que pretenda desarrollar algún pensamiento crítico, es decir, no adocenado. Esto no es una dictadura, pero camina hacia ella.

Y la niebla destruye empresas, comercios y aumenta la plantilla de desocupados, y Milei dice en un reportaje con uno de sus ensobrados: “…el que no se adapte… AFUERA”, con una lógica de Excel alejada de cualquier humanismo. Tal vez sea eso… habrá que adaptarse al mecanicismo robótico de una Argentina sin humanos.
(*) FASCIO: En la antigua Roma, fasces era un símbolo de autoridad republicana que consistía en un haz de varas atadas que sujetaba un hacha. Los lictores, los guardaespaldas de los magistrados, portaban los fasces para indicar al público que quien venía detrás era un magistrado


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