Un protoplaneta que se denomina Theia, del tamaño de Marte, chocó con la Tierra hace unos 4.500 millones de años y puso en órbita alrededor del planeta terrestre enormes cantidades de material que acabaron formando la Luna.

El artículo, publicado en la revista Nature, concluye que, en la actualidad, el material de Theia podría constituir dos enormes y densos trozos del manto terrestre.
Qian Yuan, geofísico del Caltech (Estados Unidos), y sus colegas, creen que del impacto se formó la Luna, así como de la evolución del interior de la Tierra, para averiguar dónde pueden esconderse los restos del impactador y cómo pueden haber cambiado con el tiempo.

«Es un resultado muy emocionante y provocador», asegura el científico planetario Robin Canup, del Southwest Research Institute de Boulder, Colorado (Estados Unidos), que no participó en el estudio. «Significaría que tenemos material que puede ofrecer más información sobre Theia y ayudar a entender mejor el impacto de formación de la Luna».

La Tierra viva es una permanente ebullición de materiales candentes, sin lo cual la vida sería imposible. Pero también resulta un peligro de precaria inestabilidad , las varias capas que conforman el planeta es donde tiene lugar gran parte de la acción: las placas continentales se desplazan y chocan y brota el magma.

Los estudios realizados en las últimas décadas han revelado la existencia de dos enormes manchas en la parte inferior del manto (una bajo Sudáfrica y otra bajo el océano Pacífico) que difieren en densidad y composición del material circundante. Las ondas sísmicas se ralentizan cuando las atraviesan, por lo que los geocientíficos las han bautizado como grandes provincias de baja velocidad de cizallamiento (LLSVP, por sus siglas en inglés). Estas regiones son más densas que el resto del manto y parecen existir desde hace miles de millones de años.

La formación de la Luna
Cuando el protoplaneta Theia chocó contra la Tierra hace 4500 millones de años, se desintegró y nubes de residuos fundidos y vapor rodearon la Tierra, congregándose para formar la Luna. En los últimos 50 años, los científicos han estudiado muestras lunares recogidas durante las misiones Apolo y de caídas de meteoritos, y han combinado esa información con simulaciones por ordenador para reconstruir esta historia, la principal teoría sobre cómo se formó el satélite.


Comentarios recientes