Algunos estiman que en un intento por afrontar con éxito los comicios presidenciales de 1989, en agosto de 1988 el presidente Raúl Alfonsín, junto con su ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille anunció el llamado Plan Primavera, destinado a corregir el alarmante deterioro de la situación económica, luego del naufragio del Plan Austral

En junio de 1985 Sourrouille anuncia en conferencia de prensa el programa de Reforma Económica, conocido como Plan Austral. El plan implicaba una política de shock de corte heterodoxo para frenar la inflación. Los principales puntos del plan fueron:

Reemplazo de los pesos argentinos circulantes por una nueva moneda, el Austral (₳). La conversión se realizaría a mil pesos argentinos por un austral.

El efecto duró poco, mientras, seguía creciendo el déficit “cuasi fiscal” a raíz que la emisión monetaria, necesaria para financiar el gasto público, que era luego absorbida por el BCRA mediante la colocación compulsiva de bonos y encajes a los bancos para retirar el dinero de circulación.

Sorrouille lanzaría meses después de aquel 26 de abril el Plan Austral, que impuso una nueva moneda y terminó con el peso argentino, al que se le sacaron tres ceros. Fue un plan de estabilización, con congelamiento de salarios y tarifas más acuerdos de precios, que por un tiempo relativamente breve consiguió contener la inflación.

En el verano del 89 el colapso era previsible. La corrida se inició a fines de enero, cuando trascendió que el Banco Mundial suspendería su ayuda a la Argentina. En unos pocos días, el Banco Central tuvo que sacrificar una cantidad sustancial de divisas de las reservas para sostener el austral.

Pero la fuga hacia el dólar continuaba por lo que a principios de febrero se decidió crear un nuevo mercado cambiario, “el libre”.

Esto fue el principio del fin, para el Plan Primavera. El dólar más que triplicó su valor entre abril y mayo. A su vez, el sistema de cambios múltiples, usado para impedir el traslado de la devaluación a los precios internos alentaba que los exportadores no liquidaran las divisas.

Este es uno de los problemas que llevó a que Alfonsín renunciara, debiendo asumir el recién electo Carlos Saul Menem.