Un día como hoy pero de 2006 Un grupo roba 147 cajas de seguridad de la sucursal del Banco Río en Acassuso (Buenos Aires). Esto fue considerado como el «Robo del Siglo», sus autores fueron capturados pero no todo el dinero fue recuperado.

El 13 de enero de 2006, pasadas las 12:20 (UTC -3), ingresaron al Banco Río dos personas masculinas, uno vestido con un traje gris y otro con un delantal y una peluca, ellos eran El Doc y Alberto de la Torre. Allí inicia el operativo.
Luego, ingresaron por distintas puertas los cuatro delincuentes y redujeron a clientes y empleados del banco. El encargado de seguridad del banco observó mediante las cámaras de seguridad la situación y alerto a la Policía Federal Argentina. Minutos después ingresó Araujo, con una chaqueta holgada y gorra. A las 12:50, los medios de comunicación argentinos fueron informados de la situación.
LIBERACIÓN DE REHENES Y NEGOCIACIÓN
El primer rehén fue liberado alrededor de las 14:00. Este era Walter Serrano, empleado de seguridad, el cual, con mucha resistencia, se oponía a salir de la garita policial que se encontraba en el subsuelo del banco.

Miguel Sileo fue el encargado de la negociación de parte de la Policía Federal Argentina con Vitette. La primera conversación fue una solicitud de Sileo para que los ladrones liberaran rehenes. No se llegó a un acuerdo, pero a ambas partes sirvió para «ganar tiempo».
A las 15:20, Walter, como se hacía llamar Vitette Sellanes, liberó al segundo rehén, un empleado del banco que salió muy nervioso. Poco después liberó a una clienta del banco que estaba embarazada.
ESCAPE
Los ladrones ya llevaban 143 cajas de seguridad abiertas pero, pidieron comida y el pedido les dio tiempo para fugarse por el desagüe. El equipo comenzó su fuga bajando el dinero por el boquete hecho en la pared. Allí emprendieron su camino hasta la furgoneta, que estaba esperando.
Los perpetradores se fugaron del banco antes de las 17:00. En el desaguadero, comenzaron a cargar las bolsas con dinero en dos botes con un motor hecho por Bolster. Allí, se dirigieron vía subterránea a la esquina de las calles Tres Sargentos y Libertad. Una vez llegados a la ubicación, empezaron a cargar las bolsas desde el desagüe hasta la camioneta saliendo por una alcantarilla. Al finalizar la carga de todas las bolsas, se dirigieron con la furgoneta a un lugar en común para repartir el botín, en ese momento, no calculado.
INGRESO DE LA POLICÍA AL BANCO
Cerca de las 19, un rehén llamó a su hermana, que se encontraba en las afueras del banco, y dijo que hacía varios minutos ya no escuchaban ruidos de los perpetradores, y eso dio el pie a que la División Especial de Seguridad Halcón ingresara al establecimiento, para encontrarse con la fuga ya hecha de los perpetradores.

Al descender a las bóvedas de seguridad, la policía se encontró con un cartel que decía «En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores».
Según Araujo (en el documental Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo), cuando ellos llegaron a la locación secreta para distribuir el dinero entre los participantes, prendieron la televisión y lograron visualizar como el Grupo Halcón ingresaba al banco.
Recién a las 20:30, la policía encontró detrás de un mueble, el boquete por el cual la banda había escapado. En el túnel, una bomba cazabobos detuvo a los agentes. Dos horas más tarde, la Brigada de Explosivos descubrió que era falsa.
FUGA Y POSTERIOR DETENCIÓN
Después de la fuga y la distribución del dinero por parte de los ladrones, se separaron y se dirigieron a distintos rumbos con la intención de no volver a verse nunca más.

Al mes de realizarse el robo, Alberto de la Torre fue el primer detenido, y le encontraron U$S 700 mil dentro de un bolso, luego de la declaración de su esposa —en ese entonces—, Alicia di Tullio, que le facilitó los nombres de los delincuentes a la policía para llevar a cabo allanamientos y comenzar a detener a los integrantes.
A las semanas de la detención de Beto de la Torre, Sebastián García Bolster, fue detenido en Villa Gesell, este, inmediatamente confesó la participación en el robo al banco de Acassuso. Sin embargo, tras los allanamientos a Bolster, no pudieron encontrar ningún monto de dinero.
Al momento de enterarse de la detención de Bolster, Luis Mario Vitette Sellanes, que se encontraba en Uruguay, recibió un llamado de El Doc, otro perpetrador, y este le comentó a Vitette que di Tullio quería U$S 300 mil para no delatar a los ladrones. Vitette acordó un juicio abreviado con la justicia argentina, por lo que se entregó en Buenos Aires y fue condenado primeramente a 21 años y 6 meses de cárcel.

Araujo, encontrándose en las sierras de San Juan, recibió el expediente de parte de su abogado, que contenía más de 8 cuerpos de páginas. Allí comenzó a perder peso, ya que se enteró de que tenía pedido de captura y sabía que si era encontrado, tendría que someterse a una rueda de reconocimiento. Antes de ser encontrado por la policía, fue encontrado por la Gendarmería Nacional Argentina, la cual le consultó que se encontraba haciendo allí, Araujo, comentó que un retiro espiritual. Al momento de que la gendarmería revise la carpa donde se encontraba durmiendo este, los interrumpió diciéndoles «no pierdan tiempo, yo soy Fernando Araujo».
Dos semanas después, la mayoría de los ladrones fueron liberados, pero con causas penales abiertas.


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