Un 10 de junio de 2023 – Muere Theodore Kaczynski, también conocido como el Unabomber, terrorista, matemático, filósofo y neoludita estadounidense.

Ser muy inteligente, no significa al mismo tiempo ser normal. Y ser normal, interpretamos, es comportarse socialmente como es esperable. Es decir, no ser disruptivo, no ser extravagante al extremo, respetar al otro como congénere. Advertimos sobre los super inteligentes, por algún lugar pueden no serlo.
Theodore Kaczynski, superdotado y genio de las matemáticas, Kaczynski abandonó su brillante carrera científica para irse a vivir como un ermitaño en medio de un bosque de Montana y luchar, mediante el envío de cartas bomba a universidades y aerolíneas, contra la sociedad industrial que tanto odiaba.

Con dieciséis años, y un coeficiente intelectual de 167, Kaczynski se graduó en la Universidad de Harvard y posteriormente se doctoró en Matemáticas por la Universidad de Michigan, y con tan sólo 25 años se convirtió en profesor ayudante en la Universidad de Berkeley, en California.

Al parecer, durante su estancia en la universidad, Kaczynski participó en el proyecto MK Ultra, un programa de control mental ideado por la CIA en colaboración con Henry Murray, profesor de Harvard y Fundador de la Sociedad psicoanalítica de Boston. Se cuenta que el proyecto buscaba desarrollar nuevas técnicas de interrogatorio y tortura a partir del control mental. Kaczynski fue sometido a estos experimentos desde 1959 hasta 1962, lo que acabó por quebrar una mente de por sí muy confusa.

Durante toda su vida, Kaczynski desarrolló una enorme oposición a la sociedad tecnológica. Luchó (y aún lo sigue haciendo desde la cárcel) para que el ser humano regrese a la «vida salvaje» a través de «una completa y permanente destrucción de la sociedad industrial moderna en cada parte del mundo para reemplazar a esta sociedad impersonal, esclava y alienada por otra de pequeños grupos sociales», según sus propias palabras. Para lograr sus objetivos, Kaczynski inició una campaña de terror en mayo de 1978. El primer paquete bomba que envió tenía como destinatario a un profesor de ingeniería de materiales de la Universidad de Northwestern, en Illinois. Al verlo, el hombre desconfió del envío y rápidamente alertó a la policía. Un agente resultó herido al manipularlo.


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