Alardear la defensa de los intereses nacionales es un método que se conoce como «la frazada corta» o tapa los pies o la cabeza, aunque la real realidad demuestra que al final nos deja desnudos.

La forzada expropiación de YPF, manotazo para manejar ese recurso en el clan kirchnerista, expone a todos los argentinos a sufrir otra carga económica más sin sentido.

Loretta Preska, jueza de Estados Unidos, falló contra Argentina en el juicio por la expropiación de YPF.

Determinó que el esquema de compensación que propuso la querella, el fondo inglés Burford, es correcto: 16.000 millones de dólares. El gobierno nacional había dicho que debían ser 5.000 millones de dólares.

«El gobierno argentino apelará inmediatamente el fallo de la jueza Loretta Preska. El presidente @alferdez analizó la cuestión con la Procuración del Tesoro. Seguiremos defendiendo la soberanía energética y nuestra empresa estatal YPF frente a los fondos buitres», anunció a través de Twitter la vocera presidencial, Gabriela Cerruti.

Ya CFK había sido acusada de haber cometido muchos errores en la forma en que se procedió a esa expropiación y Argentina ya había sido declarada culpable en 2012, durante su presidencia .