Un día como hoy pero de 1854 nace Florentino Ameghino, notable paleontólogo.

Naturalista argentino. Asistió a la escuela elemental de Luján y sorprendió a su maestro con su precocidad y curiosidad por saber y comprender. Allí había residido muchos años Francisco Javier Muñiz, cuyos descubrimientos paleontológicos se conservaban en la tradición local y pronto atrajeron al joven Florentino.
A instancias de su maestro fue a Buenos Aires, aprendió francés (con lo que accedió a lecturas científicas en esa lengua) e ingresó en la Escuela Normal de Preceptores. Nombrado maestro de Mercedes en 1869, la proximidad de esta ciudad con Luján le permitió conocer los fondos del Museo Histórico Natural que dirigía entonces Burmeister.

Contando con la colaboración de su hermano Carlos, se dedicó al estudio de la fauna fósil de los mamíferos y llegó a descubrir cerca de mil especies nuevas. Su clasificación estratigráfica de la formación pampeana continúa teniendo validez, no así sus teorías sobre el origen del hombre y de los mamíferos sudamericanos. Entre sus obras cabe citar Los mamíferos fósiles de la América Meridional y La formación pampeana (ambas de 1880), Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la Argentina (1889), Las formaciones sedimentarias y Mi credo (ambas de 1906), El origen del hombre (1907) y El origen poligénico del lenguaje (obra póstuma e incompleta).

Su tratado Filogenia (1884), que versa sobre la teoría de la evolución, generó polémicas con la Iglesia argentina. Su trabajo muestra una clara influencia de las ideas del filósofo Herbert Spencer, quien postulaba una noción inmanente de la evolución como base para su teoría del progreso. Para Ameghino, como para Spencer, las leyes que rigen el mundo físico son las mismas que valen para el mundo humano, tanto en el plano individual como en el político-social.


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