
No me pregunten por la comparancia, tal vez responda a una identificación con el autor de la obra “EL LOBO ESTEPARIO”. Es que Hermann Hesse no es un tipo común, es un atormentado, y nadie con espíritu crítico puede alejarse demasiado de esa descripción.

Nos dice, al respecto, Claudia Gómez Molina Graduada en Literatura y Humanidades y traductora “El lobo estepario (1927) es una de las obras más populares de Hermann Hesse. Trata sobre sobre la naturaleza doble del héroe, entre humana y de lobo, la cual condena al protagonista a una existencia perturbada./ El libro se basa en parte en la biografía de Hermann Hesse, quien luchó contra la depresión durante toda su vida. Fue escrito en una época de aislamiento y soledad, durante una etapa de crisis, cuando el autor tenía alrededor de 50 años.”

No poder resolver el conflicto de relación con una parte de la sociedad transforma al humano existente en una especie de LOBO ESTEPARIO. A punto tal que la sociedad resulta extraña y obliga a una disrupción casi permanente porque todo lo imaginable “…es solo para locos…” como le ocurre al personaje de la novela que nos ocupa.
DOMINGO F.SARMIENTO – Durante su presidencia entre los años 1868 y 1874 impulsó la educación pública y estimuló la cultura. / Fundó 800 escuelas en todo el país, la Academia Nacional de Ciencias, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el Colegio Militar, el Liceo Naval y el Observatorio Astronómico. / Realizó el primer censo escolar y sancionó la ley de subvenciones escolares. Consideraba que el Estado era el encargado de brindar la instrucción necesaria que asegure el desarrollo del individuo. Para Sarmiento educar era un nuevo modo de establecer vínculos con el Estado y de habitar el espacio público.
Ya los romanos de aquellos tiempos se preocuparon por esta especial situación de los hombres para justificar o no la continuidad de una relación de derecho, podemos encontrarnos con un Dorrego o toparnos con un Lavalle, para no sobreabundar con ejemplos dejémoslo allí.

Nacimos al mundo como una comunidad liberal, en pleno auge del liberalismo. Hasta en esos primeros hombres el pensamiento de una monarquía no sonaba mal. Busquemos a los historiadores y analicemos.
Pero en ese siglo XIX, hubo hombres como Alberdi o Sarmiento, San Martín o Belgrano, que apuntaban a una sociedad formada intelectual y físicamente. En esas épocas la educación era únicamente privada y al alcance de unos pocos. Leer y escribir no era lo popular. Pero eran otras épocas, sin internet.

Para ser más grandes como pueblo, como nación, algunos de estos estos hombres se preocuparon porque la educación fuera pública, al alcance de todos porque de esa manera el genio escondido en el común podría aflorar para mejorar la sociedad. Solo unos pocos veían esto como un peligro, aquellos que necesitaban por ineficacia intelectual mantener el status quo. Rancio conservadurismo de escritorio.
Pero la ignorancia no solo es patrimonio del desclasado, la casta puede pecar de ignorante, en el verdadero sentido de la palabra. Se peca por acción y también de pensamiento…

Todo este introito nace para hacer referencia a las palabras (acción y pensamiento) de una persona que es el inspirador de una filosofía utópica pero que puede ser muy dañina. Esa filosofía que pone a alguien por encima del común porque el común le es extraño y se transforma en un antisocial LOBO ESTEPARIO.
Dijo el libertario “Decimos que es importante la educación y ¿cómo se te ocurre darle a un comité de burócratas la decisión de la educación? Si creemos que tenemos para los micrófonos, para el café, los autos y los anteojos tener competencia y la cosa lo más abierta posible, ¿cómo en la educación, que es lo más importante, vamos a tener esa cerrazón?” (típico pensamiento alberdiano)
Se me ocurren muchas respuestas, pero estoy muy seguro de que a usted, estimado lector, se le ocurren muchas más.
Ese chico obligado al taller, (¿Qué taller? Principios del siglo XX ¿?) está condenado a la marginalidad. Ningún padre puede desear esto o desatender esa posibilidad, sino a los padres descastados por el proceso kirchnerista de robotización para transformar la sociedad argentina en agónico retazo de pueblo.

Con la IA a todo vapor, cuando la mano del hombre en las cosas productivas, se pueden concentrar en una PC y en algunas máquinas más eficientes que un simple artesano, ¿de qué taller hablamos? ¿Dónde aparece la Pyme como verdadera alternativa para la superación de la familia (TODA)?
No ver estas pequeñeces asusta. Parece todo montado para alimentar la forma NARCO de la vida.
Mi estimado Berti, no sé qué tomas, pero, permitime decir, saber algo de economía, y repetir sin pensar, en el semejante, a algún ilustre libertario fuera de todo proceso histórico no te coloca en el admonitorio prócer que habla de cualquier cosa.


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