Un día como hoy pero de 1891 – Juan Vucetich elabora en la Policía de la Provincia de Buenos Aires las primeras fichas dactilares del mundo.

Iván Vucetic, (nombre real) nació el 20 de Julio de 1858 en Lesina, en 1882, llegaba a Buenos Aires, se sabía que el arte de su predilección era la música.
Poco después aquel joven, comienza a trabajar para Obras Sanitarias, donde se desempeñaba como capataz.
En 1888, Vucetich, se radica en La Plata, ingresando en los cuadros de la Policía Bonaerense.
El meritorio Vucetich, entonces, y por orden del Jefe de Policía don Carlos J. Costa, fue destinado a la oficina de Contaduría y Mayoría, a cargo de don Ernesto M. Boero. Y a partir del mes de mayo del año 1889, recibe el nuevo destino en la oficina de Estadística, quedando designado encargado de ella, a partir del 16 de septiembre.

Como de dicha oficina dependía la sección de Identificación Antropométrica, Vucetich se abocó de inmediato a la redacción de un anteproyecto de reorganización total de la misma (la que comenzó a operar a partir de 1890). Y en el mes de enero del siguiente año, se inicia la publicación del Boletín de Estadística, a su inspiración e iniciativa.
A mediados de 1891, el Jefe de Policía, capitán de navío don Guillermo J. Nunes encomienda a Vucetich la organización de un servicio de identificación por el sistema antropométrico, muy difundido y de sólido predicamento científico en el país natal de su célebre fundador e impulsor.
Corresponde destacar que el aludido Sistema bertilloniano (ordenado por Nunes) para la identificación y clasificación de las personas, está basado en dos supuestos o leyes: la primera la de inmutabilidad de las dimensiones y relieves de ciertos huesos (durante la edad adulta), y la segunda, la variabilidad de dichas dimensiones en las diferentes personas (motivo por el cual era muy difícil la coincidencia).

Refiere Vucetich que, al ojear el jefe una publicación francesa, y llamándole la atención tales referencias sobre impresiones digitales, al entregarle el ejemplar le dice que le augura éxito en la tarea de completar, con dicho procedimiento, el sistema antropométrico, y simultáneamente, le vaticina que, quizá el podrá instituir un método o sistema por medio de dichas impresiones digitales.
Pues bien, el sabio platense se abocó de inmediato a la redacción de las instrucciones para la aplicación del sistema bertilloniano-antropométrica, así como implementó todas las modificaciones que fueran necesarias para la adopción práctica de dicho sistema e incorporó las impresiones digitales para el servicio identificatorio. Y todo, en un proyecto que, aprobado en Agosto del memorable año de 1891, se inaugura el 1ro de Septiembre del mismo.
Así nació la famosa oficina de identificación en la que quedaron instituidos los dos métodos (o sistemas): el antropométrico y el otro, el de las impresiones digitales (que, entonces, Vucetich bautizara con el nombre extraño de icnofalangométrico).
Ha quedado demostrado que Vucetich, transcurrido pocos meses, sin ningún previo conocimiento sobre el tema y en los recientes cumplidos 33 años de vida, inaugura la oficina. De inmediato procede a la identificación de 23 procesados en la jefatura, comenzando el día 07 de Diciembre con la identificación de todos los detenidos en la cárcel de La Plata, y en 1892, se identifica al contingente de aspirantes a agentes de Policía. Al final de ese año se habían identificado a 1.462 aspirantes, de los cuales 78 resultaron con antecedentes y uno con nombre supuesto.

La prueba de fuego insinuada anteriormente tuvo lugar en ocasión de un hecho acaecido en la ciudad bonaerense de Necochea cuando ya desaparecían los matices crepusculares del 29 de Junio 1892, hecho, por cierto, que llenó de consternación, estupor y hasta espanto al vecindario todo y aún hasta a la misma policía lugareña de hace más de una centuria, no acostumbrada precisamente a crímenes tan ignominiosos (como el asesinato de inocentes e indefensos niños).
Ante tal desolador cuadro, y comunicada la novedad a la superioridad de la jefatura, ésta destaca en comisión al mencionado Comisario Inspector Alvárez, quién una vez en el lugar del hecho, o escena del crimen, en la búsqueda de rastros, huellas y demás vestigios, acierta en destacar unas manchas de sangre (huella digital) en la puerta de la vivienda, con las que se esclarece inmediata y definitivamente el hecho punible y sobre todo se descubre el autor.

Y obviamente queda desincriminado uno de los imputados, el inocente Velásquez (Pedro Ramón Velásquez, paisano bueno y trabajador, de 45 años de edad, amigo y compadre del honrado y laborioso puestero Ponciano Carballo separado de su joven mujer de 27 años, Francisca Rojas, fue imputada de la muerte de sus ahijados, los menores de 6 y 4 años de edad respectivamente, Ponciano (o Ernesto) y Francisca (o Teresa) Carballo y Rojas, asesinados aquel aciago anochecer del 29 de Junio de 1892. cer del 29 de Junio de 1892. Después terminaría confesando su autoría y se conocieran las razones -o sin razones- que tuvo la madre para cometer tal espeluznante filicidio, se hiriera a sí misma, simulando un ataque y acusara a un humilde vecino del lugar de la autoría del hecho (que desencadenará tan trágicamente el romance de la Francisca con José Castellanos). Es así que podemos afirmar que Juan Vucetich, sería el primero en introducir en la provincia de Buenos Aires, los principios de la Policía Científica.
Fuente: Juan Vucetich


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