Finalmente, los gobernadores dieron el paso tan temido. Aquellos que resultaron promocionados por los votos de sus conciudadanos, se sienten ninguneados por el Presidente que ganó con el 56% de los votos del país.

Razones para reclamar sobran, pero los tiempos del reclamo son los aconsejables? Qui lo sa?
Para los gobernadores patagónicos parece ser que llegaron los tiempos, encabezados por un dirigente del PRO como Ignacio Torres (35 años) con mucha experiencia en la cosa pública es el mascarón de proa de la nave que enfrentaría a Javier Milei y las Fuerzas del Cielo.

Minimizando la situación las últimas declaraciones del Primer Mandatario aseguran que «‘Pobrecito, Nachito no la ve, es un pobre chico que no pudo leer ni un contrato, es de una precariedad intelectual muy grande. La provincia tomó deuda y puso de garantía la coparticipación, entonces yo no tengo la culpa de que no pueda leer un texto y entenderlo, es víctima de la educación argentina. Habla muy mal de los gobernadores que lo apoyaron, quedaron expuestos, quedaron del lado de Kicillof y Quintela, que son parte del pasado. No quieren ajustar”. Y completa “Algunos no la ven por carencias intelectuales y otros porque son los beneficiarios de la casta. Donde tocamos estamos haciendo estallar cosas de corrupción».
Como esperando la oportunidad el resto de los gobernadores (excepto Jaldo-Tucumán) adhirieron y apoyaron al chubutense. La pregunta que asoma indisimulable ¿esto sirve?.
La grave crisis necesita paños fríos no frases grandilocuentes que agrandan la grieta. Un instante de reflexión. Y esto vale para el ejercito de trolls que creen que ayudan pero en realidad enquilomban porque el ciudadano de a pie no quiere saber de nada con estas peleas que llegan a ser inentendibles.


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