Un día como hoy pero de 1985 – Se inunda, bajo las aguas del Lago Epecuén, el centro turístico bonaerense Villa Epecuén, ubicado a 7 km de la ciudad de Carhué, en Argentina.

El 10 de noviembre de 1985, por una combinación de obras inconclusas, inacción gubernamental, lluvias torrenciales e inundaciones en la provincia, el terraplén defensivo que protegía al pueblo cedió y el lago inundó la villa. Hubo que evacuar a sus aproximadamente 1.500 habitantes, que lo perdieron todo, y Villa Epecuén desapareció bajo el agua.

Si bien desde hace un tiempo puede recorrerse, Villa Epecuén permanece deshabitada, con una sola excepción: Pablo Novak, el único habitante que se negó a dejar su hogar tras la crecida. Hoy, con 90 años, sigue instalado en una casa en la entrada del pueblo, y camina por sus restos todos los días.
Además de sus bellos paisajes, otro de los aspectos fundamentales de su crecimiento fue el rumor de que las aguas supuestamente tenían poderes sanadores. Quienes lo visitaron, atestiguaban que la laguna de Epecuén aliviaba los dolores de quienes se sumergían. Esta característica fue tomando fuerza entre los turistas, hasta que en 1909 la Provincia de Buenos Aires envió un equipo de expertos para investigar sus propiedades.

El estudio científico llevado a cabo por los especialistas detalló que las aguas poseían una alta concentración de minerales. La laguna contenía hipermarina y, según los investigadores, solo era comparable con la del Mar Muerto. El informe detalló que tenía la capacidad de sanar enfermedades reumáticas y de la piel.
Los años gloriosos de Villa Epecuén habían quedado sumergidos en siete metros de agua que destruyó todo lo que encontró a su paso. Casi dos décadas después del trágico 1985, el agua comenzó a bajar y los exvecinos se encontraron con un paisaje devastador y los vestigios de recuerdos y proyectos que no pudieron ser.


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