La violencia sexual en cualquiera de sus manifestaciones pone al desnudo la condición humana degradada a la simple “bestialidad” de los instintos depredatorios.

Desde la ciencia y desde lo jurídico, el abuso sexual es tratado como a cualquier contacto físico o comportamiento de naturaleza sexual que ocurre sin el consentimiento explícito de la persona.
El abuso sexual es un tipo de actividad o contacto sexual en el que no das tu consentimiento. Un atacante puede usar la fuerza física o amenazas, o darle drogas o alcohol a su víctima para abusarla sexualmente. El abuso sexual incluye violación y coerción sexual.
Muchas veces, tal vez demasiadas, el abuso sexual encuentra a la víctima en situación de indefensión, sea por la edad o por la condición en la que se da el acto.

El padrastro, el pariente mayor, el empleador, el marido inescrupuloso, la madre que entrega, etc., múltiples ejemplos pueden ilustrar estos párrafos.
Pero tal vez el punto en común en las victimas es la ignorancia y el creer que no hay salida, que nadie puede ayudar.
El caso “Alperovich” es de los más repugnantes. Un hombre con el poder que detenta este monstruo, dueño de la vida y la muerte de tantas personas. Obliga a pensar que no es el deseo de los sexual, que puede comprar u obtener sin el abuso, lo que lo obliga sino el impulso de dominación, ese es el punto más aberrante del delito.

El abuso sexual se agrava cuando el autor es autoridad política o de cualquier culto, miembro de las fuerzas policiales o si es un maestro, maestra, profesor o profesora.
El caso del intendente de La Matanza, es también aberrante. Denunciado por su colaboradora, que fuera entregada, presuntamente, por su propia pareja.

Recordemos que la jueza María Fabiana Galletti procesó por abuso sexual al intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, a partir de una denuncia que había hecho una joven en 2021. El intendente bonaerense declaró en la causa y rechazó los cargos en su contra pero la magistrada a cargo de la causa no los tomó como válidos y prohibió el contacto entre Espinoza y la denunciante, Melody Rakauskas, quien fuera su secretaria privada.

No podemos distraernos e ignorar la existencia de estos monstruos. Desde Unicef alertan que hay que estar preparados para la protección de niñas y niñas contra toda forma de violencia, abuso y otras vulneraciones de derechos como el acceso a la educación, a la salud, a la no discriminación, porque son derechos fundamentales garantizados por la Convención sobre los Derechos del Niño y otras normas internacionales y nacionales, y objeto de protección de las leyes argentinas incluidas en el Código Penal.
La ayuda brindada por los organismos oficiales no siempre es suficiente, aunque debería serlo, por ello en la comunidad de Ezeiza un grupo de apoyo para la mujer y la familia «SEAMOS MEJORES», está dispuesto a colaborar con aquellas personas que sufren alguna forma de violencia. El grupo atiende, con turno previo, en 25 de Mayo 521 de Carlos Spegazzini. Solicitar turno al 1137615587.


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