ESCRIBE: Dr. Mario Oscar BUONO

Cada día nos enteramos de un nuevo asesinato de una mujer a manos de un hombre que es o fue su pareja, o guarda o guardó alguna relación amorosa con la víctima.

Los movimientos en contra de la violencia de género, entendida como la violencia del hombre ejercida sobre una mujer o quien se autoperciba mujer, ponen la atención sobre un aspecto de la seguridad ciudadana que suele escapar a las medidas preventivas implementadas.

Medidas como establecimiento de cautelares (perimetrales), botón antipánico o cualquier otra resultan insuficientes a la hora de evitar que la mujer sufra violencia o la muerte misma.

Actitudes propias de épocas pretéritas nos recuerdan que a la hora de dejar libradas las fuerzas de la locura el hombre recurre a cualquier medio hasta saciar su sed de venganza contra quien se niega a continuar con el macabro juego de la relación toxica.

Nos dicen en EL HOMICIDIO EN LA RELACIÓN DE PAREJA: UN ANÁLISIS PSICOLÓGICO (clic) – Enrique ECHEBURÚA Paz DE CORRAL que … “La Ley de Violencia de Género no ha conseguido frenar la sangría de asesinatos y evitar la muerte de las mujeres a manos de sus parejas o ex parejas despechadas, ofuscadas o resentidas. La mayoría de las víctimas mortales no se atrevió a denunciar y se mantiene el muro de silencio de vecinos y familiares. Asimismo, las órdenes de alejamiento no bastan para frenar a todos los agresores empeñados en matar, y muchas veces dispuestos a morir.”

Los autores citados explican que en la mente del autor de la agresión se va formando una obsesión que termina por estallar en el momento de cometer el delito. También indican que un tercio de los agresores que matan terminan suicidándose.

Hay indicios que se manifiestan para prevenir el desenlace fatal pero no hay leyes y muchas veces las víctimas se niegan a adoptar medidas eficaces para evitar el desenlace fatal.

Agregan en el estudio que seguimos “…desde la perspectiva de la víctima, se plantean dos problemas: a) la falta de conciencia y la tolerancia a la agresión, que se acompañan de una disminución de la autoprotección o de la búsqueda de protección externa; y b) la ambivalencia de la víctima (resultado de la doble identidad de la mujer como persona y como madre), cuando ya se ha detectado el problema y ha tomado conciencia del riesgo, que le puede llevar a variar su posición de autoprotección o de búsqueda de protección, llegando incluso a bloquear las medidas de protección.”

El informe concluye también en que “El papel negativo, sin embargo, es el sensacionalismo y la reiteración. Y, por ello, los medios de comunicación deben autorregularse para abordar las noticias de violencia sexista y no ser una mezcla de crónica negra de sucesos y de prensa del corazón. Aunque no hay un estudio científico que demuestre un mimetismo a la hora de matar, se trata de evitar un posible efecto imitación en los potenciales agresores. Por ejemplo, conviene no informar sobre el modus operandi en los casos de violencia sexista, ya que eso da ideas y crea escuela. Es decir, no son un factor causante (nadie decide asesinar sólo por verlo en la televisión), pero pueden tener un cierto efecto desencadenante.”}

Toda la seguridad ciudadana está basada en la teoría de la represión del delito. Esto implica que hasta que el delito no se consuma el aparato policial y judicial no se activa convenientemente.

El cambio de paradigmas en la materia deviene necesario, para ello comprender que el temor a la sanción (posterior) no evita el delito y en muchos casos lo agrava, resulta imprescindible.

Preparar a la policía y a los distintos actores sociales y judiciales para atender los signos indicadores de un futuro femicidio, aparece como única forma de evitarlos.

Dr. Mario Oscar Buono. Abogado. Ex Vice Presidente de FORO SE SEGURIDAD CIUDADANA ESTEBAN ECHEVERRIA. Secretario de partido UNION POR TODOS. Especialista en Derecho de Radiodifusión. Periodista.