
“Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla”, decía el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, allá por abril de 1982 desde el balcón de la Casa Rosada, ante cientos de personas reunidas en la Plaza de Mayo.
Algunos analistas de la época entienden que a las torpes decisiones de la Junta Militar, Carl von Clausewitz las hubiera calificado como “un insulto a los principios de la estrategia”. Los altos y en las islas los generales Mario B. Menéndez, Oscar Jofre y Omar Parada, evidenciaron una obediencia patológica y paralizadora, y nunca se atrevieron a expresar opiniones contrarias a las directivas y órdenes recibidas a pesar que las circunstancias lo exigían.
La falta de preparación, la exageración como brutal forma de expresión política siempre terminan en desastres.


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