Escribe: Dr. Mario BUONO (*)
La justicia social forma parte de un ideal ético universal, que no se identifica con otras formas de justicia. No sólo se ocupa de aquellos vacíos morales que produce el desarrollo científico y económico desde principios del siglo XX, sino del propio papel que debe adoptar el ciudadano.

Para los antiguos, ya que el concepto Justicia Social, no nació ni con el peronismo ni como doctrina social de la Iglesia, aunque estos la implementaron, la justicia social tiene que ver con la EQUIDAD, (clic para ver más) que es un tipo de justicia diferente al de la famosa sentencia “Lex dura lex” («la ley es dura, pero es la ley».).

Para los griegos, la “equidad” tenía, pues, «un sentido de razonabilidad, moderación e indulgencia que flexibiliza al nomos en su aplicación concreto, atendiendo más a su espíritu que a su letra, o que hace benigno el juicio acerca de la conducta moral de otro»

Claro que esto, como suele suceder, está sujeto a debate. Y si seguimos algunos criterios y convenimos que “justicia” es la ley del más fuerte, como lo traduce Platón en sus discursos, estamos en un estadio humano casi pre-humano.

Para Aristóteles “Equitativo es aquél que es justo precisamente cuando es benigno, porque, pudiendo atarse a la letra de la ley ante un caso excepcional, resuelve buscando su espíritu; de este modo, cede o concede o se retira para obrar lo conveniente, lo que es conforme a derecho, lo que aquí y ahora parece o aparece como lo más justo, es creíble en su apariencia de justo.”

Para Aristóteles “Equitativo es aquél que es justo precisamente cuando es benigno…»

Sin embargo, y después de algunas vacilaciones sobre cómo interpretar el sentido de equidad,  S. Pope analiza la afirmación en “Deus caritas est” de que la responsabilidad directa de la Iglesia es la caridad, no la realización de la justicia: “una sociedad justa debe ser el objetivo de la política, no de la Iglesia”.

Y más adelante dice: “El concepto de caridad de la encíclica, por el contrario, parece focalizarse en las necesidades inmediatas de los pobres, sin tener en cuenta las causas estructurales de su Sufrimiento. El recurso a la caridad así entendida corre el riesgo de justificar la inacción e incluso la complicidad con la opresión”

Más adelante la doctrina peronista recoge este concepto y plantea los principios de una Justicia Social, y de allí toma el nombre que lo identifica “Movimiento Justicialista”.

Así expresa Perón su visión de la equidad y las conductas deseables en una Comunidad Organizada: “Las doctrinas son, generalmente, exposiciones sintéticas de grandes líneas de orientación, y representan, en sí y en su propia síntesis, solamente el enunciado de innumerables problemas; pero la solución de esos problemas, realizada por el examen analítico de los mismos, no pueden formar cuerpo en esa doctrina sin que constituya toda una teoría de la doctrina misma, así como también de ese análisis surgen formas de ejecución de esa doctrina y de esa teoría. Una doctrina sin teoría resulta incompleta; pero una doctrina o una teoría sin las formas de realizarlas, resultan inútiles; de manera que uno no ha cumplido el ciclo real e integral mientras no haya conformado e inculcado una doctrina, enseñado una teoría y establecido las formas de cumplir una y otra.”.

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Y en este debate, vemos que algunos planteos resultan irritativos aunque en boca de algunos puedan sonar coherentes. El anarco-libertarismo fundado en los extremos de la intolerancia y siempre al borde del delito (como vender órganos y niños) y de los que Jessé Souza analiza apropiadamente y no escapan al análisis social de Byun Chul Han, ponen al débil al borde de la extinción en medio de los sufrimientos más aterradores, como ver morir sin medicamentos a un padre o a un hijo.

Pero también alejados de estos conceptos están aquellos que en nombre del pobre acrecientan la pobreza esclavizando al hombre con esas dádivas que esconden corrupción y latrocinio. En esto pongo de relieve el gobierno de la arquitecta egipcia en sus variantes, que aumentó la angustia del pueblo, la vagancia y la desesperanza.

Sería bueno que el debate sobre la JUSTICIA SOCIAL se de en términos de la real realidad y poner a los hombres en la línea de partida sin beneficios hereditarios, ni deficiencias naturales.

Los ejemplos que Milei usa para combatir la Justicia Social (su enemiga ideológica) son brutales y fuera de toda racionalidad. Decir que le cortemos una pierna a Messi para igualar condiciones futbolísticas es una burrada, porque la JUSTICIA SOCIAL no consiste en eso, sino en generar las condiciones para que los chicos en los barrios puedan jugar al futbol y si hay algún Messi ayudarlo a que crezca física y espiritualmente, como lo intentó hacer Evita con los campeonatos infantiles de futbol y de paso hacer la revisación médica para prevenir problemas de salud.

En esa expresión, tan usada por el presidente, “cabeza de pulpo libertaria” , porque estaría llena de excremento, rogamos para que los elimine los excrementos de la suya y abogue por las buenas cosas.