
Antiguamente se calificaba de imbécil a aquella persona que era débil (de espíritu), o enfermizo. La palabreja la heredamos del latín “imbecillis” ( [i] ), que tiene que ver con el bastón en el que deberían apoyarse dada la fragilidad de su ser. Investigadores del tema lo califican como persona de baja amabilidad, inescrupuloso (sin conciencia), neuroticismo (grave), narcisismo y antisocial.
Nuestro pueblo, con todos los defectos, mantenía la virtud moral de “tener palabra”. Tener palabra era tener honor y tener honor hace del humano un “hombre de bien”. El otro, el que no mantenía su palabra, además de carente de honor es un marginal que no tiene rectitud moral, probidad o lealtad, y que actúa sin respeto por los principios éticos o la palabra empeñada.
Toda sociedad debe mantener una escala de valores que la sustente. Quizás el valor más importante sea el valor “vida humana” y a ello se debería que desde el milenario Código de Hammurabi (antiguo rey mesopotámico) se haya grabado en la roca el “no matarás”, junto a otros comportamientos indeseados y dignos e castigo.

Por supuesto, esos “valores” pueden variar a lo largo de la historia y como objeto de estudio reciban diferentes definiciones. Pero tanto para Sócrates, como para el iluminismo francés (por ejemplo) mantuvieron el significado de anclar al hombre, a que sus acciones y conductas tengan el sentido de la época.

Mal que le pese al señor Agustin Laje y a su troupe de “sicofantes” ( [ii]), en este momento asistimos al mayor despliegue de “imbéciles” que por defecto adquirieron la relevancia de tener el poder (cierto poder) de presidir las comunidades. Digo por defecto porque tal como lo indica el principio de la ciencia Física, “todo espacio vacío tiende a llenarse” y ante la carencia de valores rectores, la comunidad adora al becerro sin esperar (por ansiedad inducida) el descenso de las tablas de la ley.([iii])

El hombre, carente de verdaderas motivaciones, adora al “dios mercado” que lo llena de frustraciones, al decir de Byun Chun Han, y termina en la metamorfosis kafkiana o en “la nausea” sartriana. Deja toda su humanidad para ser, al decir de Aristóteles una “bestia”.
El clan Bolsonaro (como todo clan) tiene una raíz justificante de todo lo malo. Son el instrumento perfecto de las elites controlantes (los magos tras bambalinas) que los sostienen, los venden y cuando dejan de servir los tiran, pero seguramente ya el daño está hecho.
DONDE ESTÁ FLAVIO?
Al momento de escribir estas líneas, Flavio Bolsonaro parte de Guayaquil rumbo a EEUU, habiendo huido de Brasil con la ayuda de algún argentino en Puerto Iguazú con un avión ya identificado.

La familia Bolsonaro (toda) es, pruebas al canto, una familia de delincuentes que procuran eludir a la justicia. El clan Bolsonaro amigo de Cerimedo, Milei y algunos de los Caputo, entre otros, deja en banda (abandonados) cerca de 60 millones de libertarios que apostaron por ellos.
¿Lo hicieron por ese principio de revelación que dice que los delincuentes son generalmente cobardes y cuando son descubiertos se victimizan y huyen?.

Milei, en sus delitos, por ahora, tiene maniatada la justicia con los jueces de la banda. El caso $LIBRA que es un verdadero escándalo jurídico, no tiene antecedentes, el fiscal que debe investigarlo, junto a sus cómplices, cierra la causa sin hacerlo y el Juez le limpia su buen nombre y “HONOR”. Pero quedan el caso ANDIS, su amistad con el procesado Espert, con el otro Adorni y su relación con Fernando Cerimedo.
Inmediatamente, envalentonado, nuestro presidente, pretende quemar en la hoguera a sus opositores. Y como trampa usa la medida de su moral como cartabón válido.
Pero, usted ya tiene elementos para poder advertir que esta “moral” no coincide con esos principios que mantiene, aún, el hombre argentino de bien. Los “imbecillis” podrán ser excusados por disminuidos, carentes o fallidos, pero no podemos aceptar que nos impongan esa “moral” que tanto daño nos está haciendo.
Y para los “imbecillis” que pretendan defender a estos engendros usando la falacia kuka, advierto que ese recurso ya se lo patinaron durante estos tres años de crueldad innecesaria. Cuando los pueblos se cansan suelen hacer tronar el escarmiento.

(*) DR. MARIO OSCAR BUONO . Abogado./ Director Propietario de Prensa Regional On Line.- / Integró el cuerpo de abogados de Presidencia de La Nación (COMFER-AFSCA-ENACOM) (1989-2019) /Fue Vice Presidente Foro Municipal de Seguridad Ciudadana de Esteban Echeverría (2005-2007) / Fue Presidente ONG S.A.M.E.E. (2003-2007)/ Fue Coordinador DDHH Municipio Esteban Echeverria (2006-2007) / Presidente ASOCIACION CIVIL “LIBERTAD DEL CONOCIMIENTO”
[i] La palabra imbécil proviene del latín imbecillis o imbecillus, que significa «débil», «enfermo» o «pusilánime»
[ii] Un sicofante (o sicofanta) es una persona que calumnia, acusa falsamente o delata a otros con el propósito de obtener un beneficio personal o ganar el favor de alguien con poder. También se utiliza en el lenguaje actual para describir a un adulador servil y zalamero
[iii] Cuando finalmente Moisés bajó del Monte Sinaí, se encontró con su pueblo adorando un becerro, bailando y celebrando una fiesta pagana tras haberse rebelado contra Dios. Cansados de esperar, los israelitas le pidieron a Aarón que les hiciera un ídolo similar a los dioses de Egipto. (Éxodo 34).

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