
Hoy la democracia argentina cumple años. Desde aquel 10 de diciembre de 1983 en que Raúl Alfonsín asume la presidencia de la Nación (clic para ver) recitando el preámbulo de la Constitución Nacional, hasta este presente con un presidente que asume prometiendo “destruir el Estado”, cualquier argentino mayor de cuatro décadas de vida atravesó muchos estadios y gobiernos en esta democracia a veces tambaleante pero que sigue apareciendo como la única alternativa viable para la convivencia institucional… hasta ahora.

El siglo XX que inicia con la Ley Saenz Peña y un atisbo de democracia solo para hombres y con voto casi compulsivo, atravesó una década infame, un pacto Roca-Runciman, la muerte de un Senador en pleno Congreso, la Semana Trágica, la Revolución de 1943, muchos gobiernos de facto con sueños de eternidad y liberalismos fracasados, hasta que en 1983 se estableció la democracia donde el voto de la mujer y el hombre determinan quién será el gobernante. Pero esta historia, no es demasiado conocida o apreciada por los “Gordo Dan” y su recua de libertarios camisas negras o pardas (es igual).

Pero como pocos aprecian lo que tienen y lo atesoran, existe una inmensa mayoría que cree que eso (que se tiene) ya no vale y sin pensarlo mucho se abalanzan sobre lo desconocido que promete soluciones que no siempre solucionan algo.

El permanente inconformismo es parte inseparable de la democracia, porque el orden de libertad exige una permanente elección, no solamente electoral sino en nuestra vida cotidiana, es que, aunque lo ignoremos, los valores de la democracia (o que la constituyen) se ponen en juego a cada momento. Pero cuando este inconformismo se reemplaza por la zanahoria de la promesa populista (Milei también es populista) la democracia se desestabiliza y los valores del disenso son reemplazados por los gritos de la uniformidad (progre o libertaria) y eso debe corregirse. Con más democracia.
Existen teorías que cuestionan la inestabilidad anímica de tener que vivir en permanente elección, esto a aquello, voy o no voy, estudio o no estudio, trabajo o no, hasta el individualismo supremo que vivir solo para sí. Claro que cuando alguien nos cuida (como mamá o papá) todo es más fácil y la adolescencia se extiende hasta la vejez, pero eso es la antesala de una esclavitud solapada donde nos manejan el gusto, lo que vestimos y hasta lo que debemos sentir.
Pero como pocos aprecian lo que tienen y lo atesoran, existe una inmensa mayoría que cree que eso (que se tiene) ya no vale y sin pensarlo mucho se abalanzan sobre lo desconocido que promete soluciones que no siempre solucionan algo.
Las distintas situaciones que atravesaron los gobiernos en estos cuarenta y un años puso en caja a muchos desenfrenos, sobre todo de los sectores que sostienen que al pueblo hay que obligarlo a hacer “cosas” o no hacerlas. Semana Santa demostró que las fuerzas políticas, más allá de las diferencias pudieron asegurar la democracia y le permitió decir a Alfonsín “la casa está en orden”, claro con el concurso del peronismo, vale la pena repasar ese momento de la historia.

Pero tuvimos que pasar por el “Menem lo hizo” para comprender que la estabilidad económica del «uno a uno” es sólo una parte, por eso De La Rua terminó despegando en un helicóptero abandonado primero por su vicepresidente y en medio de una represión feroz que nos dejo con muchos muertos, aquel 19 y 20 de diciembre.
Vinieron los Kirchner, con el frio de la Patagonia y la ambición del infierno. El “Vamos por Todo”, y “métanse la marchita en el culo”, se me ocurren la síntesis de una época progre que usando banderas nobles incubó a los más execrables corruptos. Todos son muy conocidos y condenados en su mayoría, no hace falta hacer nombres.

Pasamos por los globitos amarillos, y el mejor equipo de la historia, pero el cambio fue puro gatopardismo.
Volvimos a un kirchnerismo devaluado por la arquitecta egipcia puesta a estratega y regalándonos a un peluche meloso y más corrupto que nadie, encima perturbado mental que está siendo investigado por maltratar mujeres…

Y todo termina en la locura de un topo que se percibe león, pero en realidad en un gatito mimoso y caprichoso, que si usa bien la motosierra debiera cortarse al medio y mirar su interior.
El que quiera oír que oiga…
(*) DR. MARIO OSCAR BUONO . Abogado./ Director Propietario de Prensa Regional On Line.- / Integró el cuerpo de abogados de Presidencia de La Nación (COMFER-AFSCA-ENACOM) (1989-2019) /Fue Vice Presidente Foro Municipal de Seguridad Ciudadana de Esteban Echeverría (2005-2007) / Fue Presidente ONG S.A.M.E.E. (2003-2007)/ Fue Coordinador DDHH Municipio Esteban Echeverria (2006-2007) / Presidente ASOCIACION CIVIL “LIBERTAD DEL CONOCIMIENTO” (ef)/ Secretario del Partido “Unión Por Todos” Provincia de Buenos Aires.


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